SANSUIKYÔ, Dojo Budista Zen de Girona

Portavella (Girona)

Sesshin

8 y 9 de mayo de 1999

Guy Mokuho Mercier

sábado, 8 de Mayo de 1999

Zazen 7:30 horas

Hay un poema zen que dice:

El canto del cucú
nos recuerda la urgencia
de nuestra morada

El canto del gallo, la gran campana durante zazen, el canto del cucú. A veces no oímos nada, se está absorbido por los propios sueños. Se está lejos de donde uno reside

Sensei decía: “Volved a la morada, entonces olvidad los sueños de la noche”. Volved a vuestra postura sin cesar, a vuestra respiración. Es este regreso a la morada que es importante.

Hay ciertas personas, sin duda, en este dojo que no escuchan el canto del gallo, otros que piensan que este gallo hace mucho ruido y que les gustaría que se callara. Lo importante es que este gallo es un verdadero Buda, él vuelve a traer a nuestro espíritu aquí y ahora, él nos saca del sueño, él nos saca de nuestros propios pensamientos.

Si observáis bien vuestros pensamientos, si no los seguís, podéis comprender que estos os llevan siempre al pasado ó al futuro.

Los pensamientos conciernen a las situaciones que quisiéramos vivir o aquellas que hemos vivido. Cuando se sigue el pensamiento nos escapamos dentro del sueño, uno crea su propio escenario.

Volver al instante presente es importante, cada vez que uno se da cuenta que está ausente.

Una pequeña historia. Un hombre sueña que es una mariposa, vuela de flor en flor, las germina, abre sus alas, sigue el viento. No tiene el mínimo recuerdo de su naturaleza humana. El sueño es verdaderamente realista y cuando se despierta está asombrado de ser hombre y bruscamente aparece un pensamiento: “¿Soy yo un hombre que soñaba ser una mariposa, o bien, soy una mariposa soñando que soy un hombre?”.

Durante zazen los sueños se vuelven imprecisos, después desaparecen; los sueños de nuestra vida también. Son como los reflejos que aparecen en un espejo.

Sensei decía: “Daros cuenta que nuestra vida es un sueño, es el Satori, es ver las cosas desde el ataúd”.

Nuestra vida se vuelve entonces muy profunda, observando nuestros sueños podremos servirnos de ellos cuando nos despertemos.

Por la práctica de zazen el sueño se desvanece, el sueño del pasado, el sueño del futuro. Simplemente volvemos al instante presente. A la consciencia de aquí y ahora. Es muy simple de comprender, se puede vivir con el cuerpo de instante en instante.

En el SHIN SHIN MEI el maestro Tozan escribió: “Cuando los ojos no se duermen todos nuestros sueños se desvanecen”.

Zazen 11:00 horas

No sigáis vuestros pensamientos, observarlos simplemente pasar como algo que no os pertenece, que aparece, que desaparece. No juzguéis vuestros pensamientos, buenos o malos. No tiene ninguna utilidad, simplemente volved cada vez a vuestra postura, la espalda derecha, el mentón entrado, los hombros relajados, la respiración tranquila, silenciosa, profunda.

Durante zazen sucede a menudo que seguimos nuestros pensamientos como si fuera un sueño y en nuestra vida nosotros seguimos a menudo nuestras ilusiones como en un sueño.

En un sueño, mientras que el cuerpo está inmóvil creamos un mundo en el cual tenemos un papel, hay otros personajes, como en una película. El escenario de nuestra vida no es muy diferente de una película. ¿Cómo nos vemos nosotros en nuestro sueño?, ¿cómo un hombre que sueña que es una mariposa? o ¿cómo una mariposa que sueña que es un hombre? o ¿cómo un héroe? o ¿cómo una víctima?.

Cuando soñamos este sueño nos parece muy real y sin embargo no es más que un sueño. Cuando el sueño termina, cuando despertamos de la noche, entramos en el mundo de los asuntos cotidianos, el mundo que llamamos “real”. Pero, ¿cómo sabemos que el mundo que llamamos real no es también un sueño? ¿Cómo lo sabemos, cómo sabemos en ese momento, en este dojo de Portavella si sois el sueño de Buda practicando zazen o si sois un hombre que desea volverse Buda?. Si os planteáis la pregunta, ¿podéis responderos?

El maestro Takuan –Takuan quiere decir “Pepino”- iba a morir. Entonces, un discípulo se aproximó y le preguntó cuál era su testamento. El maestro Pepino le dijo: “No tengo nada que decir”. Y el discípulo insistió: “¡cómo que no tenéis nada que decir!, por favor, ¿cual es la esencia del budismo?". Y el maestro Pepino respondió: “La vida es un sueño” y expiró.

En el SHIN SHIN MEI, el poema de la “fe en el espíritu”, el maestro Tozan dice: “Cómo un sueño, un fantasma, una flor de vacuidad, así es nuestra vida. ¿Porqué deberíamos sufrir por atrapar esta ilusión?”.

Cuando vosotros comprendéis estas palabras, cuando comprendéis que verdaderamente la vida es un sueño, es el verdadero despertar. Uno se sitúa en el punto de vista de la consciencia absoluta y se mira esta película de la vida sin moverse.

La enseñanza de esta verdad es la consciencia durante zazen que observa los pensamientos aparecer y desaparecer. Gerard Pilet dice: “la consciencia espejo”. En zen se dice HISHIRYO, consciencia absoluta, en la cual nuestra vida aparece y desaparece como un sueño.

En el Shodoka, el canto del inmediato satori, el maestro Yokaescribe: “En nuestros sueños existen claramente los seis senderos ilusorios”. Los seis senderos ilusorios son: el Naraka, el infierno, el estado del Gaki, estar hambriento; Shikuso, el estado animal; Asura, el estado del guerrero, el diablo; Ninguen, el estado del hombre; Etanjo, el estado estático.

Todo esto existe en nuestros sueños y en nuestros pensamientos, forman parte del karma del hombre y cuando nosotros despertamos, dice el maestro Yoka: “No existe nada más, tampoco los miles de fenómenos”. Es el secreto de zazen. Pero este secreto no está oculto; es perfectamente claro en el instante presente. No hay nada que buscar.

El sueño de Buda se desarrolla calmadamente en la eternidad.

Así que no perdáis el momento presente, igualmente si ya tenéis dolor de rodillas o si zazen es difícil para vosotros, todos los sueños no son forzosamente felices. De vez en cuando llueve, de vez en cuando el sol está ahí. “No elijáis, no rechacéis”.

Zazen 14:30 horas

Repito la pregunta: ¿Cómo sabemos que el mundo que llamamos real no es también un sueño?.

Este mundo en el que vivimos está sometido a la ley de la impermanencia, todo cambia a cada instante, incluso la imagen que tenemos de nosotros mismos no es fiel, según las circunstancias ella cambia de instante en instante. Cuando somos niños queremos sólo jugar; de adolescentes estamos llenos de energía, de ambición; un poco más tarde nos hace mucha falta un compañero o una compañera y luego hijos, y la vida se complica; padre o madre de familia, estamos llenos de responsabilidades y luego un día somos viejos y de nuevo nos dan de comer, y de nuevos nos hacemos pipí en los calzones.

Entonces, ¿cual es nuestra verdadera identidad?, ¿Pensáis que sois tan sólo este papel limitado de niño, adolescente, padre, anciano?. Todos estos personajes de nuestra vida.

Cuando la consciencia absoluta, en el zen se llama KU, se manifiesta, se convierte en la consciencia reflexiva, y en esta consciencia reflexiva aparece el sueño de la vida con sus millones de actores, de papeles, de personajes, vosotros, yo, cada uno de nosotros, y lo que es manifestado no es diferente de su esencia, es el famoso SHIKI SOKU ZE KU del Hannya Shin Gyo. KU SOKU ZE SHIKI. La esencia son los fenómenos que se interpenetran. En cada fenómeno, en cada uno de nosotros, la consciencia absoluta se manifiesta. La luz de un sólo rayo de sol no es diferente de la luz del sol.

Nuestra consciencia de zazen que incluye los pensamientos y el no-pensamiento, que incluye todo el presente, no es diferente de la consciencia cósmica. Y en esta consciencia aparece el sueño de nuestra vida, sin causa ni razón, espontáneamente, como los pensamientos aparecen en nuestro espíritu durante zazen y como desaparecen sin vuestra intervención.

El maestro Dogen dice: “Lo permanente, lo que es permanente, eso que no está todavía puesto en movimiento, es decir, lo que no está implicado en las idas y venidas”.

Kodo Sawaki retoma el término de Dogen: “Encontrar la Vía, es ser sin idas y venidas, sin apariciones y desapariciones”. Es HISHIRYO la consciencia de zazen. No es tampoco un secreto, está ahí, aquí y ahora en cada postura.

MONDO

Pregunta: ¿Para profundizar en la Vía es necesario seguir un maestro?

Respuesta: ¿Qué es un maestro para ti?

Pregunta: Alguien de quien aprender y que me corrija.

Respuesta: En todas las líneas del zen es verdad que va de maestro a discípulo, y es verdad que hay que seguir a alguien. Dogen dice: “que se puede seguir a un niño" o alguna otra persona. El maestro que se encuentra en su vida, es para que aparezca el maestro interior. No hay que crear un vínculo de sumisión. No hay que equivocarse. Hay en la shanga esta reflexión que ese muy importante. Entonces algunos discípulos dicen: “yo he encontrado un maestro” y utilizan esta idea de maestro para realizar sus ilusiones del maestro. Hay que actuar con delicadeza, no se decide con el intelecto, es algo misterioso, hay que dejar actuar al Buda interior, es algo muy íntimo que no concierne más que a nosotros mismos.

En la shanga hay mucha gente que se equivoca dice: “yo tengo un maestro” y lo ve una vez por año.

Cuando el discípulo está preparado el maestro aparece. Hay que confiar en el orden cósmico. Hay que hacerlo delicadamente.

Esto es para rebelar el maestro que va a torcer el ego y que va a torcer también la idea del discípulo con relación al maestro. Deshimaru lo hacía todo el tiempo con sus discípulos. Cuando más se fortalecía el ego más los provocaba, hasta que el discípulo se volvía libre.

Mucha gente ve a los antiguos discípulos de Deshimaru y se pone a pensar: “quizás aquel, o aquel, o aquel” y no es eso. Es algo más misterioso. Hay que acercarse. Si uno no se acerca al fuego, no se puede calentar.

Otra pregunta.

Pregunta: ¿Porqué te hiciste monje?

Respuesta: Primeramente no se porque soy monje.

Pregunta: Si lo importante es zazen ¿Cual es el sentido de la ordenación?

Respuesta: Pero cuando yo pedí la ordenación quería ser monje. Yo quería, como cuando estaba soltero quería una mujer, era el mismo deseo. No sabía de donde venía de mí. Puedo decir que en una antigua reencarnación quizás ya era monje, pero no tengo pruebas, entonces no sé. Pero esto era cuando pedí la ordenación, estaba Deshimaru, y la ordenación representaba mucho para mí, era ser discípulo de Deshimaru. Hoy en día creo que me he hecho monje para poder continuar la práctica de zazen. Me ha ayudado mucho ser monje para la práctica, con el kesa. Y si no hubiera sido monje pienso que practicar hubiera sido mucho más duro. Pero este compromiso de monje lo he hecho en relación a mi compromiso con el maestro, y un compromiso conmigo mismo, es como hacer una promesa. Se puede decir como en la religión católica el matrimonio: “es para lo bueno y para lo malo”. La Vía es como esto también.

Hoy en día estoy contento de ser monje. Mi vida toma una dimensión bella. Es todo. Comprendo mejor las cosas. Acepto mi sufrimiento, lo veo de forma diferente. Está bien.

Pregunta: ¿Hay alguna diferencia entre haberse ordenado o no, para eso?

Respuesta: Creo que sí, está más allá de la comprensión intelectual. Es entrar verdaderamente en la shanga de Buda, con el cuerpo y el espíritu, no a medias. Pero no sé por qué, no es asunto mío, es asunto de Buda. No puedo decir hoy en día que mi ordenación yo lo haya decidido, pero era un gran deseo, no podía hacer otra cosa. Tal vez se puede hablar en ese sentido del karma, es el resultado de un buen karma. Volverse monje es al mismo tiempo crear también un buen karma.

Pregunta: ¿Pero es diferente el zazen de estar ordenado a no estar ordenado?

Respuesta: Si, el primer zazen que hice con mi rakusu fue una gran felicidad y hoy en día si hago zazen sin mi kesa me falta algo.

Pregunta: A mi me pasa con el kimono.

Respuesta: En la próxima etapa tal vez sea el rakusu. Es importante no equivocarse en la elección de su vida ¿qué es importante en esta vida?. Es verdaderamente encontrar la esencia, la esencia de ti mismo. No solamente decir hago un poco de zazen, está bien, me siento bien. Es ir a buscar la esencia. Sino todo el resto es ilusión, sueños, conceptos, como digo en el kusen.

El mundo en que vivimos es un concepto que cambia todo el tiempo. Nos van diciendo todo el tiempo lo que debemos hacer. Estamos limitados en un concepto de la vida, y todo lo que no entra o forma parte de este concepto os asusta, os da miedo. Pero todo es posible. Se es libre, entonces se puede ser monje o asesino, se puede elegir ¿qué prefieres?.

Pregunta: Lo primero.

Otra pregunta.

Pregunta: ¿Qué es la ausencia de ego?

Respuesta: No lo sé. Creo que el ego es también un concepto. La ausencia de ego es zazen, y si zazen sé continua en todas las acciones del día el ego no está allí. El ego es una construcción de lo mental, de la mente. La realidad es solo aquí y ahora, y aquí y ahora el ego no existe porque no hay referencias con el pasado o el futuro. Por eso no es necesario luchar todo el tiempo contra uno mismo, contra el ego. Lo mental es también una clase del orden cósmico. El ego es una ilusión como cualquier otra. Si se apega uno a esta ilusión se sufre, así de simple. Pero si se piensa que no existe, no existe.

Hay muchos individuos con personalidades diferentes y de vez en cuanto se colisionan o se abrazan. De tiempo en tiempo, es bueno o malo, es la visión del lado de los fenómenos, la visión humana. En la visión de Buda no hay ni bien ni mal. En la consciencia profunda de zazen no hay más ego, y esa consciencia profunda de zazen es el reflejo de la consciencia absoluta en el espejo de zazen. Es esto lo que es importante vivir: dejar de ser un personaje con pequeños papeles y reencontrar su verdadera identidad.

Otra pregunta.

Pregunta: Me resulta complicado porque estoy muy confundido, tengo muchas preguntas a la vez que podría resumir en si no hay contrarios, no me explico nada. ¿Cómo se explica la unión de los contrarios?.

Respuesta: El mundo está regido por la polaridad, el mundo de los fenómenos. La ley es la polaridad, yin-yang, día y noche, bien y mal. Todo esto es el mundo aparente, visible, ilusorio, efímero, es nuestro mundo, pero es sólo una aparición, como una película en el cine. Si nos quedamos en este mundo, estamos sometidos a este mundo de los contrarios, pero si se le ve con el ojo de Buda, que está presente por todas partes, no existen los contrarios, en cada instante encontramos la plenitud. Con el ojo de Buda no existen ni los contrarios ni el tiempo, no existe el espacio. El espacio es un concepto para la visión del hombre y el tiempo para la duración. Del ojo de Buda, de la consciencia profunda durante zazen puedes experimentar esta consciencia, no existen contrarios. Sensei decía siempre: “Abrazar las contradicciones, es la vía de Buda”.

Cuándo estás profundamente concentrado en tu postura, en la respiración, ¿donde están los contrarios?. Son un concepto también los contrarios. ¿Estás más confuso ahora?.

Pregunta: No, esto lo comprendo, desde la postura, desde una mente tranquila y concentrada en una respiración y en la postura todo lo demás se relativiza, desaparece de alguna manera, desde el momento en que me siento, se supone que es mushotoku.

Respuesta: ¿Qué es mushotoku?.

Pregunta: Cuando me siento la actitud es mushotoku.

Respuesta: Mushotoku es cuando ya no tienes noción de mushotoku, si yo quiero ser mushotoku no funciona.

Pregunta: ¿Si quiero comprender desde el ojo de Buda desaparece mushotoku?

Respuesta: Cuando hablas utilizas palabras y entras en la dualidad, no puedes ver mushotoku desde este punto de vista, pero debes comprender que detrás está el ojo de Buda, está la consciencia cósmica manifestada en los dos contrarios. Es difícil explicar, pero lo vivimos durante zazen.

Pregunta: Estoy allí sentado y tu hablas, bla, bla, bla y pienso ¿qué hago, escucho o entro en la dualidad directamente?

Respuesta: Tu escuchas mi kusen y bueno… bueno.

Pregunta: No juzgo, pero el mental se pone en marcha.

Respuesta: No se escucha con la mente. No es necesario escuchar el kusen, es necesario entrar en la postura. Si tu entras en la postura puedes comprender el kusen desde la postura. Se puede olvidar también el kusen. Deshimaru decía que el kusen es mejor a tus propios pensamientos. Juzgar no es interesante, siempre las mismas cosas. Si siempre utilizas el lenguaje, utilizas la mente, te fatigas. Es por eso que en zazen se ha de ir más allá. El silencio, no es la ausencia de pensamiento, sino situarse más allá de los pensamientos, mirarlos pasar, es como ver una película, no estoy en el film, no sigo los pensamientos sólo los veo pasar.

Veo pasar palabras de kusen.

Pregunta: Pero es que no puedes salirte de este mundo.

Respuesta: ¿Por qué?

Pregunta: En la condición normal quizás, oigo un niño llorando es que tiene sufrimiento, y él no está todavía con el rollo mental, es más puro y sin embargo también sufre y pierdo los nervios y si esta cosa tan pequeña como un niño también sufre y ese sufrimiento se me transmite, me siento muy impotente, entonces digo “es que hay cosas buenas y cosas malas” y entro en la dualidad, por mucho que yo haga zazen el niño seguirá llorando.

Respuesta: Todavía tienes la visión en el mundo fenomenal. Así puedes pensar y pensar toda la vida y no cambiará nada. Lo que hace falta es mirar desde el punto de vista del ojo de Buda, mirarlo desde el punto de vista de la consciencia cósmica y para ver con estos ojos hace falta que el pensamiento desaparezca. ¿Y que es el pensamiento? Es una ilusión, una energía que aparece y desaparece. Si nos apegamos a este pensamiento se pierde el momento presente y entramos en la dualidad y sufrimiento. El espíritu pensante que piensa en del sufrimiento del otro y que empieza a sufrir el mismo. Interesante! ¿no?. Pero difícil de explicar.

Voy a tomar una imagen muy simple. Cuando miras una película, hay la pantalla. Es la consciencia. Y sobre la consciencia se proyectan las imágenes, la guerra, las bombas, muchas cosas, etc. Durante una duración determinada, 1 hora y media. Bruscamente desaparece todo, acaba el film, pero la pantalla está blanca y no hay disparos. La consciencia está siempre inmaculada. Pero si la pantalla desaparece no puedes ver el film. En la superficie de tu consciencia se proyecta el film de la vida. Dentro hay gentes que luchan, que sufren, que son felices, que hacen el amor. Eso es la vida, es la gran ilusión, cambia todo el tiempo, pero la pantalla no cambia, la consciencia no cambia. Cuando la película se para la consciencia está siempre ahí. Regresa al absoluto y desde que se manifiesta en un cuerpo, en un fenómeno, de pronto hay un reflejo: la película de la vida que se desarrolla. ¿Comprendes?

Durante zazen estoy profundamente concentrado y bruscamente un pensamiento, una imagen; me dejo ir; los pensamientos se encadenan, el film comienza. De repente me doy cuenta de que estoy sentado en zazen y no en la película donde estaba. Yo vuelvo a la consciencia de zazen. Cuando dejo el film es un momento muy importante: vuelvo a la postura, respiro y otro pensamiento brota. Es siempre así, la consciencia y el film, el absoluto y el fenómeno, sino hay uno no hay otro.

Pregunta: ¿Entonces yo soy un fenómeno?

Respuesta: Sí. Como yo, como todos. Hay muchos cuerpos aquí. El cuerpo es un organismo muy sofisticado. Si la consciencia no está, se le quema o se le entierra, o huele mal. No es tan interesante el cuerpo, pero es un fenómeno donde la consciencia se refleja. El fenómeno y la consciencia. Uno. No dos.

Pregunta: La consciencia de mí mismo en un momento dado. Si volvemos al niño, está llorando y está sufriendo. Hago zazen pero aun sufro.

Respuesta: El sufrimiento está ligado a la falsa identificación de la consciencia con el cuerpo. Se cree que uno es el cuerpo y se sufre de los apegos de este cuerpo. Si desaparece esta identificación con el cuerpo hay identidad con la consciencia cósmica que es Una y sin diferenciaciones. En este mismo instante el sufrimiento termina. Es el camino de Buda. Es por eso que se sentó bajo el árbol de la Bodhi hasta el despertar, hasta el fin de la identificación con el cuerpo, los pensamientos, las sensaciones, las percepciones y la consciencia individual (los 5 skandas).

Pregunta: A nivel intuitivo todo me entra, lo entiendo, pero es que soy dual.

Respuesta: Esta bien, hay las dos, pero tu permaneces más en la dualidad que en la consciencia absoluta, entonces se vuelve complicado. Para mí es igual. Si reflexiono mucho se vuelve complicado; si dejo pasar no me molesta tanto.

Pregunta: Es como decir si no pienso no sufro.

Respuesta: No es verdad esto. Se piensa siempre. Es la vida. El sufrimiento desaparece cuando la identificación con los pensamientos desaparece. Mejor parar, no entrar en otra conceptualización, no es necesario. Tal vez reflexione para el próximo kusen.

Domingo, 9 de Mayo de 1999

Zazen 7:00 horas

Observad aquello que se mueve en vuestro espíritu. Los pensamientos, las imágenes, las comparaciones, los juicios. Observar todo esto y colocaros allá donde nada se mueve. No os identifiquéis con lo que se mueve; lo ilusorio, lo irreal. Reconoced la consciencia que está ahí antes del pensamiento y después del pensamiento. Vuestra consciencia de aquí y ahora.

Existe la consciencia inmóvil, absoluta, eterna. Cuando se pone en movimiento crea las formas, el mundo de los fenómenos, nuestro mundo efímero, crea los seres humanos. Por intermedio de estos seres humanos la consciencia inmóvil contempla los sueños, las películas de la creación. En esta creación el ser humano piensa que es único, y por el juego de las ilusiones se identifica con sus pensamientos, ilusiones y conceptos, entonces sufre. Ha olvidado su verdadera naturaleza, su verdadera identidad.

El ser humano compara, juzga, prefiere, se apega, quiere saber el porqué de las cosas. Todo el día, preguntándose, buscando, comparando, entonces él declara “si yo no lo veo, si yo no lo comprendo, ¿cómo voy a aceptarlo?".

Y el sabio responde: “acéptalo y lo verás”.

Ver que?, ver la consciencia inmóvil.

La primera frase del Mokushoka el canto de “la iluminación silenciosa” es: “cuando las palabras son olvidadas eso aparece delante de ti con claridad”. Si comprendéis, observáis lo que se mueve, lo que es efímero, ilusorio, si observáis los sueños; os situareis inmediatamente del lado de la consciencia inmóvil. Aquel que observa el movimiento es forzosamente diferente a ese movimiento. El ojo no se puede ver a sí mismo. Lo que observa el sueño, el movimiento es forzosamente diferente del sueño.

¿Quién observa el sueño? Lo que está antes del sueño y después del sueño, lo que permanece siempre, antes del nacimiento y después de la muerte, antes del pensamiento y después del pensamiento. Es simple ¿no?.

Si nos despertamos de nuestros sueños nos reencontramos en la realidad, entonces vemos la vida en el mundo y el mundo como un sueño. El cuerpo no es más que un dispositivo psicosomático que recoge provisionalmente una parcela de la consciencia cósmica. Cuando no tiene más utilidad se le tira, se le quema, se le entierra. Nosotros creemos que tenemos una vida que nos pertenece en propiedad. ¿Pero es verdad? ¿No somos seres soñados?. Como marionetas; un poco como los personajes de sueño, como los que creamos en la noche, cuando dormimos.

Despertarse significa mirar la vida a partir de la consciencia inmóvil, la consciencia Hirshiryo. Lo que ha pasado no vendrá más, el sueño está acabado. Lo que vendrá no ha llegado aún, es el sueño de mañana. La única realidad es aquí y ahora, sin utilizar las palabras. En nuestra postura podemos contemplar lo original, pero no es posible “cogerlo”. Maestro Yoka escribe en el Shodoka: “no hay manera de capturar la luna en la corriente de agua”.

Zazen 10:30 horas

Para algunas personas con las que he hablado, el kusen fue un poco complicado. Con las palabras no se puede explicar nada, no es necesario querer explicar un kusen, son granos, como semillas que brotaran más tarde.

La sesshin ha pasado como un sueño, cuando el sueño termina el soñador se despierta. No es necesario volver al sueño o querer explicarlo.

Aquel a quien se le aclara la visión y comprende que no es un personaje de sueño, sino que es la consciencia absoluta, Buda, Dios, Cristo, lo que queráis. En la superficie de esta consciencia se ha desarrollado un sueño, el sueño de nuestra vida como un estremecimiento en la superficie del agua.

En el Mokushoka que Etienne ha comentado, hay esta frase: “ cuando la iluminación silenciosa es perfecta el lotus florece, el soñador se despierta y el río fluye hasta el océano”. Es la vía natural, es ver el sueño desde la consciencia absoluta Hirshiryo. Los pensamientos nacen, se observan. Sin penetrarlos, sin creer que nos pertenecen, se les deja desaparecer, sin apegos. Ver estos bonos, estas ilusiones, iluminarlas con la luz silenciosa de zazen es comprenderse a sí mismo, es despertarse.

Para concluir esta sesshin, yo quiero simplemente citar este poema de Sensei, aquellos que ya han venido a la Gendronnière lo conocen bien si frecuentan el bar. Sensei ha escrito sobre una plancha de madera: “Dedicado a los felices asiduos moradores del bar”, hay una pintura en esta plancha, una mariposa y una flor: “Cuando la mariposa llega, la flor se abre, cuando la flor se abre la mariposa llega. Yo no conozco al otro, el otro no me conoce, pero sin conocernos se sigue el orden cósmico”.

La vida es un sueño, el sueño de Buda, dejadlo actuar y observar el mundo a través de vuestro cuerpo.

Tornar a la pàgina anterior