SANSUIKYÔ, Dojo Budista Zen de Girona

Portavella (Girona)

Sesshin

5 y 6 de junio de 2004

Guy Mokuho Mercier

Traducción: Pere Marés

Sábado, 5 de mayo de 2004

Zazen 7:30 horas

Expirar sin hacer ruido, de forma delicada. Concentrar toda vuestra atención en la respiración, no sigáis a los pensamientos, la voz de vuestra cabeza. Intentad percibir el silencio en el exterior y en el interior de vosotros mismos.

No sigáis vuestros pensamientos, escuchad el silencio, el silencio exterior en el cual los sonidos aparecen y desaparecen, en el que se manifiesta el sonido de los pájaros y todos los demás sonidos y ruidos y concentrados también en el silencio del espíritu en el que aparecen los pensamientos y también desaparecen.

El silencio está siempre aquí. A menudo solo oímos los sonidos, escuchamos y no seguimos otra cosa que los pensamientos. Zazen significa volver al silencio, no fijar la atención en lo que aparece y desaparece sino sobre aquello que no se mueve, sobre el silencio.

Tomar conciencia del silencio en el exterior y en el interior es volverse inmediatamente vigilante. En el momento en que percibís este silencio, el pensamiento desaparece y hay una total conciencia de ser, una gran presencia sin el pensamiento. Después un sonido aparece, un pensamiento se manifiesta, una voz se pone a hablar en nuestro espíritu y ocupa todo el espacio, pero esto no significa que el silencio haya desaparecido. Siempre está aquí y lo podéis reencontrar en cada instante.

Zazen es volver al silencio.

Escuchando el silencio volvemos a nuestra propia presencia, salimos de la niebla de nuestros pensamientos constantes. Nos podemos dar cuenta de que, sin cesar, estamos pensando, imaginando, construyendo sueños, situaciones que no se darán jamás. Volver a nuestra propia presencia es dejar de coger nuestros pensamientos, es dejar el espíritu libre de la mente, cesar de ser como un mono que corre detrás de cualquier cosa que se mueve.

El silencio sin forma no está separado de nuestro ser, de nuestra naturaleza de Buda. Si estamos totalmente presentes, conscientes de este silencio, mirando las cosas como aparecen y desaparecen, sin cogerlas y sin rechazarlas, es el despertar, simplemente.

Wanshi que escribió el "Mokushoka", el canto de "la iluminación silenciosa", dice, que este silencio es la enseñanza última, la respuesta sin esfuerzo de Buda.

La enseñanza inaudible es "Ku", es el instante presente, es "Hishiryo", muchas palabras que significan la misma cosa, la única realidad, la esencia.

Es la práctica-realización de que habla Dogen en el "Shogobenzo". Es poner la práctica del maestro Dogen totalmente en marcha. En el Genjo-koan, encontrareis esta frase: "Si encontráis vuestro lugar allí dónde estáis, actualizáis el punto fundamental, el despertar". La vía existe realmente allí dónde estáis, aquí y ahora. Aparece y desaparece en cada instante.

Dirigid vuestra atención sobre el cuerpo, sobre vuestra postura, aunque a veces os pueda parecer incómoda, sentid las cosas desde el interior, sentid la vida en vosotros mismos, la vitalidad en las manos, en los brazos, en las piernas, en cada parte de vuestro cuerpo, pero también en toda vuestra postura.

No sigáis los juicios, las apreciaciones, las comparaciones, los pensamientos que os llevan lejos de aquí. Simplemente escuchad el silencio.

Zazen 11 horas

Estad conscientes de todo lo que puede aparecer o desaparecer en la conciencia o en el silencio. Oís ruidos, pero no los cojáis. Oís la voz del godo, el kusen, pero no cojáis nada con la mente, con vuestras propias categorías. No hay ninguna frontera entre los fenómenos y el absoluto, entre "Ku" y "Shiki", entre los sonidos y el silencio. Los que no comprenden esto buscan sin cesar en los fenómenos, se imponen toda clase de prácticas para intentar conseguir el absoluto. Así se equivocan en la vida, tienen miedo y sufren todo el tiempo.

Practicar zazen es aprender a jugar con el ser sin hacer distinciones entre puro o impuro, entre bueno o malo, entre lo que es bello y lo que es feo. Todo proviene de la misma fuente, todo es Uno.

La esencia de las cosas y de los fenómenos es visible en todas partes. No hay nada escondido, simplemente no os apeguéis a vosotros mismos, a vuestras concepciones, a vuestros pensamientos limitados, a vuestras creencias condicionadas. Apegándose a este tipo de "yo" ilusorio creamos nuestro propio sufrimiento, estamos divididos, separados de los demás.

Volved al silencio. Es Uno incluyendo todos los fenómenos.

La práctica del zazen es la experiencia directa de la no-dualidad. No es un estado de conciencia especial, no hay imágenes sobre las que concentrarse, simplemente vuestra postura a cada instante que se equilibra en su verticalidad, que respira, que se hace solamente Uno con Buda.

En este dojo no hay más que Budas, no hay más que un Dharma, una sola verdad. Existe en el instante presente, existe en vuestra postura, vive en vuestra postura, se manifiesta en ella, no vale la pena buscar más lejos.

Todo el absoluto está contenido en una sola realidad, la realidad del instante presente, del silencio, no hay ningún rastro más allá, no vale la pena buscar con la mente, utilizar conceptos, ni tan siquiera discutirlos. A cada instante todo es Uno.

En el momento que una voz se pone a hablar en nuestro espíritu, en el momento que nuestros pensamientos se acumulan, perdemos el contacto con la realidad. Mantener el espíritu abierto, silencioso, es la manera de hacer la experiencia de la no-dualidad, directamente, naturalmente, sin esfuerzo. La mente, no quiere creer en ello, os hace dudar. No sigáis los pensamientos, no cojáis las dudas, sentid la vida en vosotros mismos, en vuestro cuerpo, en el corazón de vuestra respiración.

La luz infinita de la luna cabe en una gota de agua, el cielo todo entero se encuentra a sus anchas en una gota de rocío, en una brizna de hierba, en una expiración.

Nuestra verdadera naturaleza, nuestra budeidad, no está separada de este silencio en el que aparecen todos los ruidos, los sonidos, los fenómenos.

"Cuando realizáis este silencio", dice el maestro Wanshi en el "Mokushoka", "el tiempo ya no tiene límite y es el momento en que vuestro medio viene a la vida".

Escuchad el silencio....

Zazen 16:30 horas

En el sutra Satipatthana, Buda habla de la atención y de la concentración. Buda dice que cuando el monje respira en zazen, "sabe" como respira, tiene conciencia de respirar. Durante zazen es bueno concentrarse en la respiración para calmar la mente. Solamente la respiración ...

Concentraros en el aliento, sentir el aire como pasa por la nariz, llena los pulmones... Poco a poco la respiración se hace más fina, profunda, amplia, desciende hacia el vientre. Cuando se está realmente concentrado en la respiración o sobre un punto concreto de la postura, al final no hay respiración, ni punto, es una presencia total que ocupa todo el espacio, silenciosa. Esta presencia total es la naturaleza de Buda, no hay pensamientos e incluso si aparecen, no molestan nada. Es así como cada uno con su postura y su cuerpo hace la experiencia de "Ku", el cuerpo se convierte en "Ku", se disuelve dentro de "Ku". "Ku" es silencio, totalidad, conciencia impersonal, Dios, Absoluto, como queráis. Todos los sonidos, todos los fenómenos están incluidos en esta realidad y constituyen la expresión del silencio, de "Ku". El mental siempre quiere atrapar algo, la mente siempre tiene hambre y está acostumbrada desde la infancia a llenarse de conceptos, de ilusiones. Pero no practicamos para obtener esas cosas. Lo que buscamos está ya en nosotros. Meditamos para recibir por nosotros mismos que todo está aquí y así darnos cuenta que lo buscamos a menudo fuera de nosotros.

MONDO

Pregunta: ¿Qué queda después de la muerte física?

Respuesta: No sé. Cenizas. Según la enseñanza de Buda, nada perdura después de la muerte, sólo queda en el samsara, en el mundo visible, los frutos del karma.

Se puede comparar con una gota de agua. Hay sol y desaparece en el espacio. Vuelve a haber una condensación, otra nube y aparece una nueva gota, no es la misma pero tiene el mismo origen. Una existencia es lo mismo: se agregan algunas cosas y aparece una forma humana. Pero es el ego el que piensa que nace y muere una persona única, separada de los otros. Si creemos que somos este cuerpo, estamos apegados a algo transitorio, y aparece la confusión y el sufrimiento. Somos como un sonido que aparece y desaparece en el silencio. Así es la existencia fenoménica.

Según Buda la personalidad está formada por 5 cosas que se agregan. Así aparecen la forma física, las sensaciones, las percepciones, la actividad mental y la conciencia de lo que ocurre en relación con el mundo. Son elementos puestos en conjunto pero sólo existen en relación con el mundo, no por ellos mismos. Cuando el individuo se identifica y se apega a estos agregados aparece la separación y el sufrimiento, pero si nos desapegamos de la forma ya no estamos sometidos a la vida o a la muerte. Somos la conciencia universal. Lo puedes verificar durante zazen: aparece un sonido y luego desaparece. ¿Adónde va? vuelve ¿de dónde viene?. ¿Quién se queda?.

Durante zazen estamos tranquilos y aparece un pensamiento, respiramos, nos concentramos y el pensamiento desaparece, ¿Adónde va? ¿Quién se queda?

Pregunta: ¿Es como morirse hacer zazen?

Respuesta: Es morir a las ilusiones o a la ilusión de "yo".

Dogen dice que es despertarse a la ilusión del samsara. Durante zazen se ven las imágenes, siempre hay un observador. Hay que volverse íntimo con este observador que no juzga, que no toma partido. Si nos seguimos concentrando, el observador desaparece y entonces somos unidad, hay sólo presencia que es vuestra verdadera naturaleza. Cuando sujeto y objeto desaparecen sólo queda Buda, Dios, tú.

Aquí, en tu espíritu está la respuesta, no es algo lejano que haya que buscar más allá. ¿Has comprendido?.

Sí.

Es comprender profundamente nuestra práctica de zazen.

Pregunta: "Si somos como burbujas que aparecen y desaparecen... ¿Qué sentido tiene vivir, sufrir?"

Respuesta: Responderé así: Hay "Ku", el vacío, o una conciencia impersonal. Todo es esta conciencia y en ella aparece un deseo, ¿porqué?, no sé, misterio.

"Ku" tiene deseo de ver "Ku" y se crea un mundo fenoménico. Para mirar necesita un espejo. Cuando hacemos zazen y desaparece el testigo que se mira en el espejo de zazen, sólo queda la conciencia absoluta "Ku", Dios, o llámalo como quieras, pero es tu mismo. No hay sufrimiento.

Es mi respuesta pero es también un concepto que hay que comprender desde el interior.

La verdadera respuesta está en el corazón de tu existencia. La conciencia sólo se mira en el instante presente, cada uno aquí lo experimenta en zazen, es la realidad, la realidad no es lo que aparece y desaparece, es el ser en el cual todo aparece y desaparece, de instante en instante.

Este cuerpo efímero que vive y sufre, puede manifestar la conciencia absoluta en cada instante, cada uno de vosotros puede verlo, no hay nada escondido.

No es fácil....

No es fácil porque el ego siempre quiere más y la mente forma ideas, imágenes que se superponen sobre la Realidad, escondiéndola. Mirad más allá. Pero no olvidéis que el ego y la mente son también creaciones de la consciencia absoluta.

Pregunta: ¿Existe una ética budista respecto a la selección de embriones humanos congelados?

Respuesta: No lo sé, no te puedo responder.

Lo que puedo decirte es que según la enseñanza búdica hacen falta tres cosas para que un nuevo ser aparezca: Padre, madre y una voluntad o una conciencia de ser, es decir deseo de existencia de vivir. Entonces, si el embrión está congelado, ¿dónde está el deseo de vivir? No sé.

Pregunta: ¿No existe conciencia en el momento de la concepción?, de todas formas estoy más preocupado por los embriones que dejan morir que por los que congelan?.

Respuesta: No te preocupes, todo es nacimiento y muerte, el mundo es impermanencia, la conciencia humana es solo un reflejo en la conciencia absoluta.

Pregunta: Ya, pero no me resuelve el problema.

Respuesta: En la época de Buda no existía la congelación y yo tampoco te lo puedo resolver.

El mundo fenoménico es ilusión, como un sueño. Si lo sabes y lo comprendes, es el satori. El hombre encuentra su camino a través de las ilusiones y de sus errores. El hombre está loco, ciego y la rueda del Samsara gira y gira, creando el karma, los errores, las ilusiones y el sufrimiento. Para que aparezca la verdad hace falta que tú la realices, la comprendas por ti mismo. Todos los seres humanos salen de la misma fuente. Hay solo Una conciencia.

Pregunta: Antes de practicar zazen no era sensible a estos temas, ahora con la práctica me he vuelto sensible a todo esto, antes estaba a favor del aborto y ahora no.

Respuesta: Es normal que aparezca esta inquietud, pero si sigues practicando, irás más lejos y encontrarás la respuesta en ti mismo.

No te obsesiones por algo que es transitorio e ilusorio. Para ayudar a todos los seres, lo mejor es realizar la naturaleza de Buda, entonces lo malo te puede aparecer como bueno y el bueno como malo.

Hay que mirar desde más lejos. Si nos identificamos con los pequeños juicios no podemos ir más allá; hay que salir de esta dimensión, lo primero que tienes que hacer es ser un verdadero ser humano, estar atento a lo que piensas, dices, haces y no juzgar sino observar y ver.

Pregunta: A mí me gusta mucho jugar, la vida es divertida e interesante a pesar del sufrimiento. ¿Está bien jugar? o sólo hay que estar en zazen, centro, concentración, "Ku"...? . La vida es sueño pero hay sueños bonitos, por ejemplo zazen, y sueños feos que producen malestar.

Respuesta: No hay que decidir sobre lo que está bien o mal. La vida es un juego. El juego sería ver de dónde proviene esta dualidad y quien juega.

Hay que comprender la razón por la que estamos aquí. Antes se lo he dicho a Carme, la conciencia quiere ver la conciencia, no eres un cuerpo sino esta consciencia no limitada que contiene formas y fenómenos. Si decidimos lo que está bien o mal existe un juicio y tenemos un sufrimiento o un placer. Bien o mal son los dos aspectos de una sola Realidad. El juego es encontrarte a ti mismo detrás del velo de las ilusiones y de la dualidad. Nosotros estamos aquí para responder a este deseo de la conciencia. Zazen es el juego último. Zazen es el espejo en el cual la consciencia última puede verse a sí misma. Es una cosa magnífica.

Domingo, 6 de junio de 2004

Zazen 7 horas

No tengáis miedo de pedir el kiosaku. Después de un buen kyosaku el espíritu se vuelve puro de forma inmediata.

El shusso va a dar ahora tres golpes de campana. El último sonido desaparecerá en el silencio. Escuchad bien el último sonido desaparecer en el silencio hasta el final.

He dado una vuelta por el dojo después de Kin-hin para mirar vuestras posturas y no he visto más que Budas.

El maestro Dogen dice que hemos tenido mucha suerte de haber tomado forma humana, y mejor suerte por el hecho de encontrarnos aquí, en este dojo practicando la postura de Buda. Pocos seres humanos tienen esta suerte, y aunque tengáis algunas dificultades en las piernas no dejéis de practicar. Volved siempre a vuestra propia presencia en cada instante de la jornada. Sobretodo, si es difícil, respirar largamente, llevad la atención totalmente sobre lo que hacéis. Intentad estiraros hacia el cielo. Relajad las tensiones en la medida de lo posible. Dejad pasar las diferentes situaciones, concentraros en vuestro propio cuerpo. A partir de la respiración de zazen reconcentraros en cada instante de vuestra vida, en vuestras obligaciones, vuestro sueño, en las relaciones con los demás, en el trabajo. Tened en cada instante la preocupación de ver la Esencia, reencontrad vuestra concentración y vuestra conciencia de zazen en todas vuestra actividades.

Zazen no acaba cuando la campana toca.

Nuestra práctica es la experiencia directa y total del Uno, de "Ku", de Dios, del Absoluto, en nuestro cuerpo.

No hay más que una sola conciencia jugando en las mil formas que habitan el universo, que se revela en sí a ella misma.

Cualquiera que sea vuestra condición de vida, la vida es una, de instante en instante.

Buda dice: "Fuera de la conciencia ninguna verdad absoluta existe". Quien busca la verdad no se deja llevar por lo que es cierto o lo que es falso. Dejad pasar tranquilamente las discusiones y seguid una voz recta e inmaculada, libre de teorías, conceptos y certitudes.

Monjes, monjas y bodisattvas vivimos esta vida de compromiso para ver en las cosas y comprenderlas".

Esta comprensión no puede surgir más que de su fuente, es el corazón de nuestra práctica.

El maestro Dogen escribe: "Aunque el inconcebible Dharma nos llena totalmente, solo podemos percibirlo a través de la práctica".

Ya que no se consigue más que realizándolo, con nuestra presencia, nuestras propias piernas, nuestros propios pulmones, nuestro propio vientre, nuestra propia mente agitada, con este cuerpo transitorio y caduco que tiene el poder de manifestar la verdad.

El océano permanece tanto si hay olas en su superficie como si no las hay. Las olas son solamente el juego del océano así como los pensamientos y los fenómenos, las vidas de los seres humanos son el juego de la conciencia. En esta existencia es importante no focalizar únicamente nuestra creencia sobre los fenómenos.

Ver "Ku" dentro de "Shiki", ver el silencio dentro de los sonidos, ver a Buda en los pensamientos y los seres.

No hay más que una sola verdad, un único Dharma, una energía que a veces está calmada, tranquila y a veces se activa. Cuando se activa se produce la vida fenoménica tal como la conocemos. Cuando la energía de los fenómenos se acaba, cuando la vida deja el corazón, todo vuelve a esta conciencia única. Para que podamos comprender este Uno, esta Esencia, esta conciencia única aparece el concepto de la dualidad. Durante zazen podemos abandonar este concepto de dualidad, abandonarlo todo y hacer la experiencia directa de la Verdad, del Uno.

Zazen 11 horas

El sol es pura luz pero cuando se asocia con la materia aparece la sombra. Cuando la conciencia se asocia con la materia, con el cuerpo, aparecen nuestras tendencias egoístas. La identificación con los pensamientos nos impide ver nuestra propia naturaleza. La vía del zen es la vía del abandono. ¿Cómo realizar este abandono?. Simplemente manteniendo la atención fijada en su esencia, en su fuente, en el silencio.

El abandono es "Shin Jin Datsu Raku", abandonar cuerpo y espíritu. Es la simple sabiduría profunda que nos lleva a dejar correr la corriente de la vida y en el único momento que podemos sentir fluir la vida. Es en el instante presente.

Abandonar es aceptar sin condiciones todo lo que aparece en el instante presente. Esto quiere decir desarrollar en nosotros el sentido de la ecuanimidad, el sentido de una única conciencia. Cualquiera que sea la condición de vuestra vida, estad siempre felices y contentos. Tenemos que hacer la experiencia directa de nuestra verdadera naturaleza en nuestro propio espíritu. Nuestra naturaleza está presente en todas nuestras palabras, en todas nuestras acciones, de no ser así, ¿cómo sería posible desarrollarlas?, respirar, andar, amar, etc... La vía del zen es abandonar, abandonarse a sí mismo, abandonar cuerpo y espíritu, abandonar los apegos y la ilusión del yo. Abandonar es aprender a amar a todas las existencias y a reconocerse en ellas.

Buda dice: "Dejad caer todas las barreras, dejaros llenar de amor y que el amor llene todos los rincones del universo. Todo el universo está impregnado de amor. Dejadlo ser libre y sin mesura para que se manifieste por todas partes".

En la última sesshin, en Francia, hablé del amor y cité estas mismas palabras de Buda. Después de zazen algunas mujeres vinieron a verme y me dijeron: "¡Oh Guy!! hablas del amor, es la primera vez que un Godo habla del amor!". Pero yo no hablaba del amor humano entre hombre y mujer sino de otro Amor que no es diferente de la Realidad: el reconocimiento de que todo es Uno.

Dice Dogen: "El zazen de una sola persona, se armoniza con todo y repercute a través de todos los tiempos, así en el pasado y en el futuro. Zazen lleva a su fin la verdad, el Dharma de Buda, el Uno. Cada instante de zazen es en sí mismo, la totalidad de la práctica y la realización".

El espíritu de los Budas está fuera del alcance de la mente pero es accesible por la fe. Fe en este amor universal.

Dogen: "Si la verdadera fe aparece en vuestro espíritu, podréis realizar la Vía".

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