SANSUIKYÔ, Dojo Budista Zen de Girona

Portavella (Girona)

Sesshin 19 al 21 de mayo de 2006

Guy Mokuho Mercier

Traducción: Albert Serrano

Viernes, 19 de Mayo del 2006

Zazen 7:00 h.

Durante Zazen, sea cual sea vuestra postura lo que es importante es estar consciente de lo que pasa en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu. Los pensamientos os alejan de esta consciencia, esta consciencia de aquí y ahora.

Probad de fijaros en la medida que sea posible toda vuestra atención en el cuerpo, en vuestra postura, sobre aquello que sentís, no en aquello en lo que pensáis. Jugad con la respiración conscientemente. Sentid lo que pasa en vuestro cuerpo: el calor, la energía, las tensiones, mirad de reparar en los lugares donde hay tensiones y mirad de corregiros vosotros mismos. Relajad la cara, abrid vuestra conciencia a aquello que pasa en vosotros y alrededor vuestro y olvidad todo lo relativo a vuestros temas cotidianos y personales: El trabajo, la familia, los niños, los amores. Solo estad presentes en vosotros mismos.

Desde el principio de vuestra meditación tomad el tiempo de sentir todo vuestro cuerpo globalmente o parte a parte. Empezad por la cabeza, la cara, la boca, la nariz, los ojos, la mandíbula. Sentid simplemente. No pensad. Entrad simplemente en la sensación de lo que pasa en vuestro cuerpo, en la sensación misma. No volváis a imágenes conocidas, o a una representación de vosotros mismos.

Dejad simplemente que vengan las sensaciones al nivel de la consciencia. Sentid. No pensad. Sentid la nuca si hay tensiones, sentid los hombros, dejadlos relajar, sentid toda vuestra espalda, la columna vertebral, la relación entre la columna vertebral y la caja torácica. Sentid el vientre.

No vale la pena utilizar las palabras para sentir. Durante esta sesshin voy a volver a nociones muy simples. La relación que tiene cada uno con el cuerpo es diferente y depende de causas y condiciones, es decir de nuestros condicionamientos pasados, es en relación con nuestros miedos, nuestros hábitos, nuestro pasado. Pero ¿qué sentís aquí y ahora?

... Buda dice: "El cuerpo es la condición necesaria a la aparición del mundo, y con el cuerpo vienen las sensaciones, las percepciones, la consciencia y todas las actividades del mundo".

La aparición de la forma y la desaparición de la forma, quiere decir nacimiento y muerte. Todo aquello que ha sido entendido, sentido, oído, conocido, buscado, esperado por el espíritu, todo esto es el mundo manifestado a penetrar y a realizar.

Por la atención llevada a nuestras sensaciones y a nuestras percepciones podemos encontrar la realidad esencial de lo qué somos. Justo en el corazón de nuestra postura, de nuestra meditación. En el silencio de nuestro cuerpo y de nuestro espíritu.

Durante la sesshin no hablaré de conceptos Zen o de filosofía Zen, sino de aquello que vosotros sois, de lo que yo soy en este cuerpo impermanente. Sin cesar afectado por las condiciones y las influencias diferentes.

Y como dice Buda: "Penetrar y realizar este mundo manifestado en el corazón de las sensaciones, de la percepción, más allá del pensamiento".

Zazen 11:00 h.

A menudo y también para aquellos que practican zazen desde hace mucho tiempo, la percepción de la realidad esta oculta y escondida por el ruido de la actividad de los pensamientos. Hay esta voz en nuestra cabeza que nos dice: "Haz esto", "haz aquello", que juzga y que nos separa de nosotros mismos.

La mayor parte de los seres humanos están tan identificados con esta voz en la cabeza que han olvidado lo que son realmente. Entonces Buda nos aconseja volver a la nuestra meditación, a la contemplación del cuerpo. Dice: "Practicar la contemplación del cuerpo en el cuerpo vigilando y comprendiendo con el espíritu unido y concentrado para conocer el cuerpo tal y como es verdaderamente".

Es por esto que os aconsejo sentir y no pensar durante la meditación. Por ejemplo: ¿Tenéis conciencia de vuestro peso? Es una cosa que podemos sentir a cada momento de nuestra vida. Y no nos damos cuenta que no tenemos conciencia. Entonces sentid el peso de vuestro cuerpo sobre el zafu, el contacto de las nalgas sobre el zafu, las rodillas en el suelo y entrad íntimamente en este contacto. Sentid la resistencia del zafu y del suelo que nos permite sentir nuestro peso. Estudiad cómo éste peso se reparte entre la pelvis y el zafu. Podéis hacer pequeños movimientos de la pelvis para sentirlo mejor.

Tened paciencia. ¿Que sentís vosotros?. A partir del contacto de la pelvis con el zafu nuestro cuerpo se yergue verticalmente. Observad como pasa.

El peso es la fuerza de atracción de la tierra. Es una ley común a todos los seres animados e inanimados de la tierra. Es la ley de la gravedad. No es un concepto o una idea, lo podéis sentir en el cuerpo. Esta fuerza de atracción nos une a la tierra desde nuestro nacimiento.

Y por oposición hay una fuerza que nos empuja hacia el cielo, que le es propia al ser humano y que es muy antigua. Muchos millones de años. Sentid vuestra verticalidad como otra ley de la naturaleza. La sensación del peso es la experiencia de nuestro cuerpo en relación con la tierra y la verticalidad es la experiencia de nuestro cuerpo en relación con el cielo. ¿Podéis sentir esto ahora?.

Sentid vuestro peso encima del zafu es la prueba experimental de nuestra relación con la tierra. Y sentir esto es importante. No estamos hechos para flotar o volar. En la posición sentada podemos crear una mayor intimidad con esta sensación de peso, uniéndola a la respiración y más específicamente a la espiración. Poned la sensación de peso en la espiración. Sentidlo.

Zazen 16:30 h.

Cuando el cuerpo esta inmóvil podéis, estando atentos, ver como aparecen muchas cosas, sensaciones corporales o percepciones por las orejas, nariz, oídos y ojos o de pensamientos. Si no hacéis nada todo esto se desarrolla y desaparece. En general cualquier cosa que se presente en nuestro espíritu o en nuestras percepciones, las agarramos con nuestra mente y desaparecemos lejos de nuestra propia presencia y nuestra propia atención.

Aprender a no hacer nada es una practica de Buda, dejar la vida manifestarse, la vida ser. Observar en vuestro cuerpo las sensaciones.

Esta mañana he hablado de la sensación del peso que es la experimentación de la fuerza de la tierra, no he hablado de la piel, pero así mismo podéis sentir el contacto de la piel con vuestro vestido o del calor en la piel. Solo sentirlo, sin que sea necesario sacar conclusiones o juzgarlo.

Podéis así mismo comprender el carácter impermanente de vuestro cuerpo, de las sensaciones, de las percepciones, de los pensamientos y del cuerpo en general. Comprender la impermanencia es también el despertar, la impermanencia de todo.

Por nuestro peso hay conciencia de la tierra, por nuestra verticalidad hay conciencia del cielo. Por nuestra respiración unimos los dos en una misma conciencia. Sentidlo en vuestro cuerpo y no en vuestros pensamientos. Y observad los pensamientos que pueden venir a molestar la conciencia de esta sensación en vuestro cuerpo. Puede ser la fatiga, la impaciencia, la cólera, todos los juicios mentales nos alejan de la percepción de la sensación. Observad a menudo como los pensamientos se interponen entre vosotros mismos y la sensación. Buda dice: “Cuando practicáis la contemplación del cuerpo que consiste en ser consciente en el cuerpo, no os dejéis invadir por todo tipo de ideas a cerca de lo que hacéis".

Ser presente en uno mismo significa acoger todas las sensaciones y todas las percepciones que emergen en nosotros mismos de instante en instante, sin hacer nada, solo aceptarlo. No pensarlo. Es quedarse como un observador desapegado que no se implica, que observa las cosas como aparecen y desaparecen, y que se queda en su presencia interior, tranquilo, apacible, silencioso.

Sobre todo no intentéis explicar ni juzgar lo que percibís. Buda dice a Ananda: "Tu puedes mantener presente en tu espíritu esta maravillosa calidad de Buda. Si conscientemente aparecen sensaciones en el espíritu de Buda. Conscientemente él continua, conscientemente él cesa. Hay sin cesar consciencia de aquello que pasa. Conscientemente también aparecen las percepciones y los pensamientos, conscientemente continúan, se desarrollan y después desaparecen. Hay siempre consciencia de ser".

No se si comprendéis bien lo que intento comunicar a través del kusen. Porque la percepción de las sensaciones no pasa por alguna cosa que se comunica a través de las palabras. Debéis sentirlo por vosotros mismos en vosotros mismos. Compreded que las sensaciones en nuestro cuerpo, así mismo como todas las percepciones, todos los pensamientos, todo estado de espíritu aparece, se desarrolla, continua y desaparece. Como la vida misma en este cuerpo. La vida incluso si el cuerpo aparece y desaparece, la vida no desaparece. Por ejemplo: si hay silencio, un ruido aparece, desaparece y el silencio siempre está ahí. La mayor parte de los seres humanos están concentrados en ver aquello que aparece y desaparece y es siempre la mente que agarra y que lo clasifica en la memoria, en aquello que ya conoce. Detrás de todo esto, del pensamiento, en el corazón de la sensación misma o de la percepción hay el camino que lleva a aquello que es infinito y cuando os volvéis más íntimos con vuestro cuerpo con las sensaciones, sin juzgar, sin pensarlo con las palabras, simplemente sintiendo, acogiendo las emociones, las percepciones dejándolas desarrollar y desaparecer y estáis vosotros que permanecéis detrás y que veis este espectáculo, hay esta consciencia presente que ve aparecer y desaparecer todos estos fenómenos. Por eso debéis desarrollar una gran atención en lo que os sucede en vosotros mismos y más particularmente en la forma en que el juicio y el pensamiento interfieren entre vosotros mismos y la percepción de la realidad.

La mayor parte del tiempo percibimos alguna cosa por el ojo, por la nariz, por la oreja, por la boca, por el tacto y rápidamente la mente viene a analizarlo y aprenderlo y hacer algo con eso y en ese momento la percepción de la realidad se oculta. Y lo que aprendemos con la práctica de la atención es observar como la mente viene entre nosotros y la realidad. Como más conscientes seáis del movimiento del pensamiento que oculta la realidad, si no intervenís desaparece y entráis en contacto con la realidad. No es fácil de explicar, espero que lo comprendáis. Vamos a hacer un pequeño paseo hoy y también mañana. Y vais a probar simplemente a no hacer nada, justo andar, observad como andáis, el peso de vuestro cuerpo en vuestros pies, como también podéis observar el camino, asimismo el paisaje, todo y como el pensamiento viene en esta percepción para analizar, clasificar y juzgar. Eso es todo, justo observad esto.

Vamos a andar una media hora, os podéis sacar el kesa, solo llevar el rakusu. Y vais a observar que todo el tiempo el pensamiento viene, es todo lo que os pido observar. Como todo el tiempo el pensamiento está ahí entre vosotros y vuestra marcha o la percepción de las cosas. Es esto lo que intento haceros percibir, porque a través de esta atención perceptiva de las cosas hay el acceso a vuestra verdadera naturaleza. Cuando los pensamientos no están allí, no ocultan las cosas.

Vamos a andar lentamente, tomamos el camino y volvemos en media hora.

Zazen 20:30 h.

Nuestro cuerpo tal y como la naturaleza lo ha perfeccionado es de lo mejor que se ha hecho en este mundo. Este cuerpo contiene toda la inteligencia de la creación del mundo manifiesto, visible. Aquello que nosotros somos originalmente se encuentra en cada célula. Pero hay pocos seres humanos que se den cuenta y penetren esta verdad. En este cuerpo hay toda la historia de la evolución de la vida desde su aparición, es el lugar de la memoria cósmica aquello de lo que realmente nos damos cuenta. También en este cuerpo hay esta naturaleza de Buda que se expresa desde una infinidad de mundos y de tiempos.

Si queremos ver nuestro verdadero rostro debemos penetrar en el interior de nuestro cuerpo sin ideas, sin espera, solo sentir profundamente el silencio, la vida de instante en instante. Es la razón por la cual yo insisto desde esta mañana en la percepción de las sensaciones de nuestro cuerpo y es una enseñanza de Buda.

Buda recomienda practicar la contemplación de las sensaciones estando en el interior de las sensaciones y de entrar en ellas sin ideas. Sin ideas significa sin utilizar el pensamiento discursivo, sin analizar, sin buscar clases o repertorios. Así las sensaciones aparecen en nuestra consciencia y se despliegan y después desaparecen. Queréis verlas aparecer, queréis verlas desaparecer y podéis ser libres de ellas.

Las sensaciones son impermanentes y son diferentes según los lugares del cuerpo y aun así cambian mientras las observamos. Entonces simplemente observar lo que pasa en vuestro cuerpo, con vuestra caja torácica, en vuestra respiración, en vuestras manos, en vuestros brazos, en vuestras piernas, observad simplemente, no reaccionéis con los pensamientos.

Si los observáis así haciendo intervenir la mente, accedéis al propio conocimiento de vosotros mismos, de vuestro cuerpo tal como es verdaderamente, sin juzgar, sin culpabilidad, sin pensarlo.

El maestro Eno, el VI patriarca dice: "Obtener la liberación es alcanzar aquello que es el no-pensamiento". ¿Qué es el no-pensamiento?. Es ver la totalidad de sensaciones y percepciones y mantener el espíritu sin contaminación ni apego. Sed conscientes de vuestra presencia, eso es todo y permaneced en esta tranquilidad. No fijéis la atención sobre nada en particular, así podéis verlo todo, entenderlo todo, comprenderlo todo.

Sábado, 20 de mayo del 2006

Zazen 7:00 h.

Durante zazen estad atentos a lo que pasa en vuestro cuerpo. Sentid vuestro peso en el zafu, sentid el calor en vuestro cuerpo, sentid vuestra verticalidad. Observad cómo funciona vuestra respiración, observad las posibles tensiones en vuestros hombros, espalda y cara. No dejéis que los pensamientos ocupen todo el espacio de vuestra conciencia. Desde el momento en que os hayáis dado cuenta de que el pensamiento ocupa vuestro espíritu, volved simplemente a la conciencia corporal, sin juicios ni culpabilidades, volved a vuestra presencia silenciosa. Estudiad profundamente qué son las sensaciones en vuestro cuerpo, observad cómo aparecen, se desarrollan y desaparecen. Nuestra voluntad personal, nuestro ego, intenta siempre obtener algo de nuestra meditación, aún practicando desde hace mucho tiempo; el ego funciona en la mente, por la mente.

Éste es el consejo de Buda sobre la meditación: "Los pensamientos son sólo objetos en el espíritu, no os deberíais identificar a ninguno de ellos".

Dejando los pensamientos aparte de esta manera, vuestro espíritu se calma y se estabiliza, unificado.

En la verdadera meditación no hay nada que hacer, no es fácil. No intentéis corregir ni modificar, sea lo que sea, relajaros, relajad las tensiones y sentid todo vuestro cuerpo. Simplemente sentid sin hacer nada, sin pensar, sin sacar conclusiones. Observad simplemente lo que pasa, escuchad vuestro cuerpo. Para que la verdadera observación, la verdadera escucha se pueda hacer, es necesario que la mente esté silenciosa.

Meditar es aprender a mantener la calma en vosotros mismos de una manera consciente, sin implicarse en la imaginación, en nuestras historias personales pasadas, sin hablarse a uno mismo sobre los demás, sobre nuestras experiencias, sobre nuestras esperanzas. Sin hacer suposiciones imaginarias, reencontrad el silencio detrás del ruido. Detrás de los pensamientos está el silencio.

Antes de cada cosa que tengáis que hacer, en cada situación, empezad por encontrar la verdadera calma en vuestro espíritu, simplemente llevando la conciencia a vuestro cuerpo, sintiendo lo que pasa.

Haced una meditación vigilante abriéndoos a aquello que está más allá de las palabras, es el lugar en el que estamos siempre, es el espacio intemporal del ser.

Zazen 11:00 h.

Shikantaza significa estar simplemente sentado. Simplemente sentado sin querer, sea lo que sea, para escuchar la enseñanza de la postura, la enseñanza de nuestro cuerpo. Si queremos entender aquello que nuestro cuerpo nos enseña hay que escucharlo a su ritmo, que no es el mismo ritmo que el del pensamiento o de la mente. Para entender aquello que hay dentro del cuerpo: sensación, emoción, perturbación, sufrimiento, hay que escuchar totalmente y comprender que no hay escucha sin silencio y no hay observación sin silencio. Estad por tanto atentos a aquello que la mente produce en vuestro espíritu: recuerdos, miedos, inquietudes, enfermedades, dudas, todo esto son las fabricaciones mentales, no las sigáis, no las escuchéis, volved a vuestro cuerpo silencioso, a vuestra respiración tranquila, a vuestra verticalidad relajada.

¿Habéis escuchado verdaderamente un pájaro? Esta pregunta significa ¿Sois capaces de mantener el espíritu silencioso para dejar cantar al pájaro?

¿Cómo penetrar la verdad del zen? – Pregunta el discípulo

¿Escuchaste el sonido del río?

Sí.

Entonces entra al zen por ahí.

¿Escucháis el canto del pájaro? Se ha ido. Entonces escuchad el kusen. Para escuchar verdaderamente tenéis que estar calmados y tranquilos y no pensando en historias personales o juzgando o comparando. Si me escucháis en la ausencia de cualquier idea, estáis en contacto directo y sabéis entonces si lo que digo es verdadero o falso. Nos hemos olvidado de escucharnos a nosotros mismos, intentamos sin cesar ser de una manera o de otra, de obtener esto o aquello, de alcanzar un estado de conciencia particular. Esperamos la felicidad, evitamos todo lo que nos incomoda, queremos resultados. Incluso nuestra práctica del zen está también algunas veces corrompida, manchada, por este espíritu de provecho, por esta apropiación del yo, del ego. – Yo quiero ser monje, pilar, quiero el despertar. De hecho, nuestro espíritu nunca está silencioso. Buda dice: "El camino hacia la liberación consiste en entrenarnos en vivir sin querer ser esto o aquello". Abandonad cualquier idea de querer ser esto o aquello, vivid sin deseos compulsivos y estad totalmente atentos a la experiencia del instante presente. Si queremos reconocer el instante presente debemos confiar en nuestro cuerpo, nunca miente, siempre está aquí y ahora, totalmente, sólo la mente vagabundea de aquí para allá. Comprendedlo. Escucharse a uno mismo es aceptar volverse simple, "simple de espíritu" dice Cristo. Es un objetivo, la vida aquí y ahora, en su milagro inaprensible. ¿Escucháis a los pájaros? Entrad en el zen por ahí.

A partir de la observación silenciosa, de la escucha silenciosa que no juzga, que no se interpone, que no analiza, cada uno puede acceder al cambio interior, a la verdadera transformación que no viene del esfuerzo personal ni del dolor de las rodillas, viene del silencio mismo, de la fuente. A partir de ese silencio lo podéis entender todo y comprender que la voz que habla sin cesar en vuestro espíritu no es más que una ilusión, expresión del ego, del yo ilusorio. Buda dice: "Estudiad profundamente y directamente la destreza del espíritu, encontrad aquello que ha sido creado y que es el yo que sufre. Si no tenéis esta comprensión no podréis desarrollar la claridad ni ayudar a los demás. Si no miráis clara y directamente permaneceréis recluidos en el espacio y en el tiempo e incapaces de liberaros de los apegos del mundo material. Estad atentos, no perdáis el instante presente. Escuchad el silencio".

Kin-hin

La mayor parte de las personas tratan su cuerpo como si fuera basura. Comprended bien qué es vuestro cuerpo. Escuchar lo que nos dice es también volver a la fuente, a la raíz de la manifestación. Escuchando vuestro cuerpo podéis volver a la verdadera naturaleza. Observad vuestra respiración, el movimiento de vuestro cuerpo, las tensiones, las relajaciones. Observad cómo lo tratáis, con respeto o con ignorancia, con cuidado o sin cuidado. Haced de kin-hin un andar fluido y tranquilo, no forcéis nada. Estad en armonía con vuestro cuerpo, a cada paso, a cada instante.

16:00h. Antes del zazen

Propongo ir a pasear, hacer una experiencia con vosotros mismos que es de hecho una continuación de la práctica de zazen pero en la naturaleza, como podríais hacerlo en vuestras actividades cotidianas. Es decir, observad cómo la mente, vuestros hábitos de pensamiento, vuestras ideas sobre las cosas, vuestros proyectos, vuestras problemáticas personales, se colocan entre vosotros mismos y la percepción de las cosas, de la naturaleza. Cómo mirando cualquier cosa, una flor por ejemplo, rápidamente la clasificamos, cómo la mente toma la percepción ella misma y cómo la flor deja de ser vista, cómo la mente nos corta la percepción de la realidad. Tanto de la realidad de nosotros mismos, de nuestro cuerpo, de las sensaciones, de las percepciones, como del mundo exterior. Ayer dije en el paseo que hicimos que podíais mirarlo todo y ver cómo el pensamiento surge a cada instante. Hoy os pido otra cosa, pero hacerlo como queráis, no mirar nada en particular ni en general y permanecer conscientes de vosotros mismos en la marcha a través del paisaje. Como si estuvierais sentados en vuestro zafu y el paisaje desfilara como una película, y vosotros permanecéis conscientes de estar aquí y ahora inmóviles. Quizá no entendéis lo que os pido pero estad simplemente atentos a vosotros mismos. Vamos a andar en silencio, cada uno a su ritmo si es posible no dejando un kilómetro, en grupo. Haremos una hora de paseo.

Zazen 17:00 h.

Sea sentados en el dojo encima de vuestro zafu, o sea durante el paseo por la montaña o sea durante kin-hin en el dojo, o sea en vuestras actividades cotidianas en casa, en el trabajo, lo que es importante es quedarnos a la escucha de nosotros mismos, conscientes de nuestra presencia. Cuánto más estéis a la escucha de vosotros mismos más capaces seréis de entender y comprender a los otros, de comprender el mundo, esta ilusión mágica. Escuchad lo que dice vuestro cuerpo, llevad vuestra atención a las sensaciones que vienen y se van en vuestro cuerpo, a las emociones, a las fabricaciones mentales, pero sólo observad, sin juzgar, sin identificarse, sin apropiarse de ellas. Permaneced conscientes de aquello que aparece y desaparece, esto es el despertar, no es muy complicado. Pero hay que parar de tomar como reales las construcciones mentales, el miedo del ego, el deseo del ego. Confiad en vuestro cuerpo, reencontrad esta conciencia corporal que a menudo se olvida porque pensamos, pensamos, pensamos.

Es en esta conciencia corporal, en el corazón de vuestras sensaciones, de vuestras emociones, donde está el reencuentro entre shiki y ku, el reencuentro entre la esencia y el fenómeno. Es el lugar de aquí-ahora.

Buda dice: "Desde todas direcciones vienen vientos diferentes, puros o cargados de polvo, fríos o calientes, rachas de viento violento o brisa ligera. También las sensaciones nacen en el cuerpo agradables, desagradables o neutras. Cuando un meditador ve las sensaciones como ve los vientos, levantándose o cesando, claros o cargados de polvo, violentos o dulces, comprende que ya no depende más de ellos y lo comprende claramente".

Cuando comprenda claramente las sensaciones podrá ver más allá de este mundo condicionado. Dicho de otra manera, la percepción íntima de vuestras sensaciones en el cuerpo es una puerta que os lleva al mundo de Buda, a la realidad de vosotros mismos, a la esencia. Esto es la meditación, volverse real, vivo, libre.

MONDO.

Podéis hacer preguntas que os parezcan importantes sobre el zen, sobre las sensaciones, sobre la vida, como queráis.

Pregunta: Yo quería preguntar por qué dejamos una parte de la comida, un trozo de pan, para los seres hambrientos o para los muertos, y también cuando lavamos el bol por qué dejamos un poco de líquido con restos de comida para los muertos, para los antepasados.

Respuesta: El pequeño trozo de pan que ponemos al lado para los seres hambrientos, los “gaki”, es para compartir nuestra comida con los seres hambrientos, sin olvidar que nosotros mismos a menudo también tenemos este espíritu de gaki, queremos siempre un poco más, siempre tenemos sed. Es para recordarnos que si tenemos suficiente en el bol es para compartir con los otros seres y que no estamos nunca separados de los demás, es sólo el ego quien separa, pero fundamentalmente todo es uno. No hay diferencia entre los seres humanos y la esencia, la realidad, así que compartimos. Al final recogemos este pan y lo damos a los animales, bueno no sé cómo lo hacéis aquí. Después lavamos el bol con agua o té porque quedan cosas dentro aún y esto también lo ofrecemos a los muertos, para así también recordar que somos impermanentes y que todo gira. Desde que nacemos empezamos a comer hasta nuestra muerte. Somos también lo que comemos y todo esto es impermanente, aparece, se despliega, se desarrolla y desaparece. Con el sutra que cantamos podemos tener una verdadera práctica espiritual y no sólo comer como un animal, si somos seres humanos es porque somos capaces de compartir con todos los seres. Lo que hace de nosotros seres humanos es esta conciencia de que estamos ligados a todo y si comemos es para practicar, es para comprender el origen de nuestro sufrimiento, para despertarnos y despertar a los demás y recordarnos siempre que no estamos solos, que estamos con todos los demás seres.

Pregunta: Anoche dijiste en un momento que no lleváramos nuestra atención a nada en particular. Me vino a la cabeza un kusen de Roland que es muy estricto, era al inicio de una sesshin. Decía que nos concentráramos profundamente en la espiración, cuando acabara la espiración viéramos, observáramos, si había algún pensamiento, que rápidamente lo abandonáramos y volviéramos a la concentración en la espiración. Como yo percibo esto es que esta enseñanza se centraba mucho en la concentración, mucho más que en la observación. Y tu sesshin está yendo totalmente a la observación, al menos es como yo lo percibo. Supongo que la concentración nos lleva, queriéndolo o no a la observación. Pero me llama la atención que normalmente en las sesshines siempre se hace hincapié en la concentración. Esta mañana un compañero me comentaba que de hecho la observación en el aprendizaje de Buda llegó al final, que estuvo unos años practicando la concentración. De hecho me lo ha confirmado porque creo que yo también lo había leído. Se me ocurre preguntarte si es más importante la observación que la concentración, si la concentración sólo es una forma para llegar a la observación, como contar respiraciones, por ejemplo.

Respuesta: Para mí no hay contradicción con lo que dice Roland, en concentrarse en la espiración. Pero hay un peligro en la concentración: ¿Quién se concentra?. A menudo en la práctica de nuestra shanga es el ego quien se concentra, dice yo quiero concentrarme, yo quiero la espiración larga, yo quiero mantener la atención sobre mi espiración. Hay que prestar mucha atención, en la concentración hay a menudo una voluntad personal y por este motivo yo hablo sobre todo de observación. Porque la observación pone distancia entre lo que ocurre y quien observa. El que observa, cuando ve las cosas pasar, al final desaparece. Durante la concentración hay todavía la voluntad de concentrarse. Es muy delicada tu pregunta. Por ejemplo, el samadi es el estado de concentración total del espíritu aquí y ahora. Hay que ir con mucho cuidado con las palabras. Un espíritu concentrado es un espíritu capaz de observar, es difícil responder si no hay que concentrarse. Hay que concentrarse, pero atención a quién se concentra, qué voluntad hay tras la concentración. Detrás del observador está la pregunta ¿Quién observa?.

En el corazón de la meditación ya no hay nada más que observar, ni hay observador, hay sólo instante presente. La gente lo sabe pero todo el mundo quiere atraparlo con el ego, con la mente y cuando queremos atraparlo lo perdemos. Cuando la atención se lleva a la respiración la mente se calma pero también es posible que el ego se refuerce: -tengo una larga espiración, tengo una buena respiración. Todo esto son apropiaciones, apegos.

Pregunta: Te entendí lo que decías pero me llamó la atención eso de no dirijáis vuestra atención a nada.

Si me permites también te quería hacer una pregunta sobre la expresión “Observar cómo se desarrollan los pensamientos”, yo los pensamientos los veo nacer y desaparecer, pero observar qué quiere decir, observar cómo se desarrolla qué quiere decir, un pensamiento no nace con un tiempo determinado para observar hasta que acaba.

Respuesta: ¿Puedes ver cuando los pensamientos aparecen?

Pregunta: Cuando soy consciente de él.

Respuesta: ¿Tú puedes ser consciente del momento en que aparecen?

Pregunta:

Respuesta: Bueno, muy bueno. ¿Y que desaparecen?

Pregunta: Sí, con la observación pierden fuerza y desaparecen o con la concentración.

Respuesta: ¿Qué hay antes del pensamiento que aparece?

Pregunta: Un observador tranquilo

Respuesta: ¿Y después del pensamiento?

Pregunta: Lo mismo

Respuesta: Existe antes y después ¿Y durante?

Pregunta: Alguien inmiscuido en el pensamiento

Respuesta: Ocultado un poquito

Pregunta:

Respuesta: Pero siempre aquí.

Pregunta:

Respuesta: Hay una conciencia que siempre está aquí y que de vez en cuando es ocultada por la actividad de la mente. Cuando la actividad de la mente no para, está continuamente, la realidad es ocultada siempre. La mayor parte de los seres humanos no ven porque la mente lo oculta todo. Cuando practicamos la meditación antes del pensamiento y después del pensamiento hay un silencio, un observador tranquilo y que es la conciencia que ve las cosas apareciendo y desapareciendo. Si te puedes quedar en esta presencia, en esta conciencia tu puedes ver antes, durante, después del pensamiento, de la sensación de la emoción y quedarte tranquilo como si estuvieras mirando una película, incluso si hay muchas cosas que ocurren en la película tú te quedas tranquilo en tu sitio y la película se mueve, hay acción pero no te identificas con ella. Si te identificas con la película, si te identificas con un personaje de la película tú pierdes la conciencia de tu presencia, ¿comprendes?.

Volviendo a la concentración, cuando digo no fijéis la atención en nada es quedarse mirando las cosas, puf, puf, puf y para Buda es la definición del despertar. La conciencia no se mueve, el mundo fenomenal puf, puf, puf... y yo puedo ver eso desde mi sitio, desde mi conciencia, desde mi presencia. Si utilizo la concentración, se puede decir que hay un ego que quiere atrapar alguna cosa, un despertar, un estado de conciencia, algo. No utilizo personalmente la palabra concentración porque si digo concentraros por favor en la respiración, todos hacéis aquí: hmm pfff... y me parece que he dado un consejo al ego de concentrarse sobre la espiración. Es la manera como veo las cosas. Yo digo observad lo que aparece y desaparece, es mi manera de decir lo que he entendido de la enseñanza de Buda y de la postura, de mi práctica, de mi experiencia personal.

Pregunta: Yo quería hablarte de que cuando me ordené Bodisattva se me dio un nombre y este nombre hasta ahora lo tengo guardado y olvidado.

Respuesta: ¿Sabes lo que significa? ¿Tienes la traducción?

Pregunta: "Práctica apacible". Yo quería preguntarte que utilidad le puedo dar, para qué sirve y cómo puedo sacar un provecho a este nombre. Si se puede utilizar como un mantra.

Respuesta: Práctica apacible es ya un mantra, es el mantra de zazen. Significa que para practicar hay que sentarse, venir al dojo y continuar. Haciéndolo así tú puedes encontrar la paz, la práctica apacible. Es el mantra para conducirte al dojo, práctica apacible. No lo olvides en tu vida, en esta vida, es tu nombre, es muy importante. Es un buen nombre, tú debes sentirlo profundamente y recordarlo.

Pregunta: No quiero dejarlo apartado porque sé que no es una decoración, es para algo importante.

Respuesta: A veces, cuando los godos dan un nombre no conocen a la persona muy bien, pero el nombre siempre tiene una resonancia contigo. De vez en cuando el godo conoce muy bien a la persona y dice yo voy a ... “práctica apacible”. Porque hace muchos años que recibiste este rakusu y en esa época ¿Tu estabas apacible en tu vida?

Pregunta: Menos

Respuesta: ¿Menos? Con la edad se vuelve uno un poquito más tranquilo, pero con la práctica se vuelve uno mucho más apacible. Es un buen mantra.

Pregunta: Cuando empecé a practicar pensaba que la práctica era una sola, que todo el budismo zen era uno, y a lo largo del tiempo he visto muchas asociaciones, muchas formas de pensar. Uno no puede conocer todo, y pienso cuando un bodisattva ha de seguir a alguien cómo sabe que no se está dejando cegar por la claridad del ego o por Buda o por otra cosa.

Respuesta: Sólo tú puedes saberlo. Tienes que ver cómo esta persona vive, enseña, habla, come. Observa, tú tienes la posibilidad de ir a ver a otro y comparar. Buda enseña que tu debes comprender la enseñanza y no seguir como un estúpido. En tu interior debes comprenderlo, que esté de acuerdo con la enseñanza que recibes. Si no estás contento, si no estás satisfecho, ve a ver a otro. Tú conoces la historia de Gencha. Gencha estuvo durante muchos años con su maestro y se hacía preguntas sobre la enseñanza de su maestro, estaba siempre en el ego, Gencha no el maestro. Un día dijo: "Voy a ver otro maestro que hay por ahí" y saliendo del templo se golpeó el pie con una piedra, ¡ay!, y se preguntó: ¿A quién le duele?. En ese momento realizó que todas las cosas son impermanentes y justo en ese momento comprendió la enseñanza de su maestro. A veces hay que confiar y a veces hay que ir a ver fuera. Eres tú quien tiene que decidir, eres libre.

Pregunta: En las historias que cuentan de maestros y discípulos el discípulo está siempre con el maestro. Nosotros vamos por diferentes dojos y con el maestro nos vemos muy poco.

Respuesta: Lo sé, es muy difícil ahora y no sé cómo hacerlo. En el zen de ahora los godos o los maestros están lejos, es muy difícil practicar con un godo, con un maestro, pero es así. Tú debes viajar un poquito y seguir a un godo, venir a una sesshin en Francia, en otra parte, si es posible. Puedes escribir también, es difícil. En la China, hace tiempo los monjes iban de templo en templo para buscar un maestro, pero era más fácil porque mendigaban y sacaban para comer, ahora es más difícil si pones tu bol en la calle. Pero debes encontrar en tí mismo la solución de tu pregunta, ¿cómo hacerlo?.

Pregunta: Yo quería preguntarte que de lo que he aprendido en el zen siempre que te sientas, todo lo que pase por tu mente o cosas que aparezcan, una imagen o cualquier cosa, tienes que traspasarlo todo, no agarrarte, no quedarte pensando la experiencia que tienes en ese momento, sea buena o mala. Incluso si tenemos una buena respiración también hay que dejarlo pasar y no pensar qué bien que estoy. Y no sé cómo hacerlo, porque cuando estoy bien me gusta, si ya estoy en la respiración y bien ¿Dónde tengo que ir? Si tengo que pasar todas las experiencias y quiero seguir en la práctica, no quedarme enganchada a "qué bien que estoy" o a una idea, o a una sensación o una imagen.

Respuesta: Pero la pregunta ¿cuál es?

Pregunta: La pregunta es ¿qué debo hacer cuando estoy en una respiración profunda?, estoy muy bien y quiero seguir más allá.

Respuesta: ¿Quién quiere ir más allá de la respiración?

Pregunta: No es más allá de la respiración es no estar enganchado a ese momento.

Respuesta: Eso tú lo sabes, ¿no?. No sé si comprendo bien lo que quieres decir.

Pregunta: A lo mejor lo tengo mal aprendido.

Respuesta: Cuando dices “estoy bien con mi respiración” hay un juicio: yo estoy bien. Quién ese yo estoy bien. El juicio viene siempre del ego, satisfacción, pero si no hay este juicio hay solo una respiración, sólo silencio, sólo paz.

Pregunta: Y si aparece este juicio...

Respuesta: El ego.

Pregunta: Y cómo lo hago desaparecer.

Respuesta: Son palabras del ego. El ego utiliza la mente para manifestarse, utiliza las palabras, cuando las palabras aparecen, un juicio por ejemplo bien o mal, es el ego. Porque en el estado de Buda no hay bien, no hay mal, hay sólo el instante presente, es todo. Cuando el juicio y la idea de tomar un estado de conciencia o de definir, de analizar, de juzgar, un estado de la conciencia, es el ego que dice quiero más.

El principio del zen es apoyarse sobre nada, nada. Simplemente sin juicio, sin palabras, sólo la presencia de instante en instante, es lo que practicamos durante zazen. Si hay palabras que aparecen es la mente y la mente tiene ..."quisiera el satori ahora", o "estar bien..". La meditación es quedarse tranquilo sin palabras, en el silencio y hacer, hacer es una voluntad también. Dejar el silencio ser, dejar la vida ser. Pero si el juicio aparece, ok el juicio aparece; el juicio aparece y desaparece; en esta conciencia tranquila está el ego y luego desaparece y viene. El problema con nuestras vidas es que el ego esté siempre presente; hay que tener cuidado cuando las palabras aparecen en el espíritu, hay que saber que son una expresión del ego que quiere atrapar, que quiere escapar, que tiene miedo, que intenta vivir su vida en lugar de la tuya. El ego toma nuestro verdadero sitio siempre, se pone delante de ti y te oculta tu vida. Es muy importante comprender qué es el ego, qué significa y tienes que estar muy atenta cuando aparece durante zazen. - La respiración ¡qué bien!: es el ego. Debes estar muy vigilante para comprender que es un juicio y que es de nuevo el ego manifestando su presencia. Ok, lo conozco... Respiración, tranquilidad, presencia.

Zazen 20:30 h.

Os he hablado a cerca de las sensaciones durante el día de ayer y el día de hoy. Las sensaciones son ellas mismas transitorias, fugaces, como nuestro cuerpo, como nuestras percepciones, como nuestras fabulaciones mentales, como la conciencia que tenemos sobre nuestra personalidad, es decir los 5 skandas, los 5 agregados, que son de hecho los 5 principios constitutivos de la persona humana. El ego, está en la primera frase del Hannya Shingyo. Es porque comprende que los 5 agregados son vacíos, que son ku, el bodisatva Kanjisai despierta a su verdadera naturaleza.

Nuestras sensaciones son por naturaleza impermanentes y no tienen existencia real, dependen de causas y condiciones que ellas mismas son impermanentes. Todo ello no hace más que aparecer, desaparecer. Es lo que llamamos vació, y es en el corazón de esta impermanencia que se encuentra la fuente original, que también llamamos ku, vacuidad.

Son palabras que no pueden reemplazar o explicar la realidad, pero podéis experimentarlo en vosotros mismos. Los fenómenos, los agregados, la esencia son inseparables. No son más que reales en el instante presente y este instante presente es lo que es, solamente lo que es. Es lo que resume el maestro Sekito en el Sandokai que traducimos por la unión de la esencia y los fenómenos, yo prefiero la unidad más que la unión, no los podemos separar, uno manifiesta el otro y el otro se manifiesta en el uno.

Sekito era el discípulo de Seigen murió en zazen, y su momia se conserva aun en el templo de Sogigi en Japón, Seigen es el discípulo de Eno, el VI patriarca. El Sandokai se canta todos los días en muchos templos Zen en Japón. En Europa en nuestra sangha lo cantamos desde hace poco tiempo, de hecho no lo sabemos cantar muy bien, esta noche lo vamos a intentar, más bien lentamente.

En el libro de los sutras que tenéis algunas sílabas están acentuadas, son un poco más largas, veo que hay también composiciones de dos vocales como “ai” están acentuadas, pero simplemente pronunciamos las dos vocales. Las sílabas con “en” son largas, vamos a intentarlo.

Domingo, 21 de Mayo del 2006

Zazen 7:00 h.

Kin-hin

Así durante la expiración apretáis el dedo gordo del pie que está delante, presionad bien el suelo y haced subir esta tensión muscular hasta la pelvis. Mirad bien como lo hacéis, como sentís esta tensión muscular hasta la pelvis. Mirad bien como lo hacéis. Como sentís esta tensión muscular, sentidlo bien y sentidlo al mismo tiempo que la espiración. Al igual que la tensión en los antebrazos. Cuando el puño izquierdo presiona sobre el derecho. No practiquéis Kin-hin como un hábito. Cada parte es diferente, sed íntimos con lo que ocurre en vuestro cuerpo.

Si sois íntimos con vuestras sensaciones los pensamientos ya no pueden entrar en vuestro espíritu y sentís la tranquilidad del cuerpo. Es entonces cuando se abre un espacio inmenso, vasto, que es vuestro propio espíritu, vuestra propia presencia en el mundo, sed conscientes. Sea el canto de los pájaros fuera, o las otras personas en el dojo, o vuestras propias sensaciones en vuestro cuerpo, o aun los pensamientos que aparecen, todo esto pasa en vuestro propio espíritu.

No hagáis separación entre vuestro interior y el exterior, entre los otros y vosotros mismos, entre el mundo, el universo y vuestro propio espíritu. Es solo el ego que separa y divide. Entrad en un espacio sin ego, es vuestra propia intimidad.

Zazen

Cada uno de nosotros sabe lo que es el espacio pero si buscamos definirlo las palabras son insuficientes. El espació es infinitamente más que la distancia entre Ripoll y Barcelona, o que la distancia entre dos planetas, infinitamente más, sin límite. Así es nuestro espíritu, nuestra naturaleza original. Pero no lo percibimos más, está oculto por los pensamientos, los problemas, los conflictos, los proyectos, por las historias complicadas.

La meditación es aprender a encontrar la calma infinita de nuestro propio espíritu, nuestra propia presencia consciente. Podéis encontrar el silencio en vuestra propia postura, en vuestro cuerpo mismo. Escuchad aquello que dice vuestro cuerpo, aquello que dice vuestra respiración. Penetrad vuestras sensaciones, vuestras emociones, no las ocultéis por los juicios, o de análisis, o de explicaciones. Mantened la atención en el espacio silencioso que hay entre los pensamientos. En cuanto sintáis que pasa en vosotros mismos y alrededor vuestro.

En esta atención todo esfuerzo desaparece y no hay división, separación, objetivo a alcanzar, el objetivo ya esta ahí, en cada instante, no esta escondido, no falta nada. Como el espacio lo contiene todo.

El maestro Dogen dice: "Es el parar el pensamiento y el mantenerse en el espíritu tranquilo que se llama la realidad no condicionada, quiere decir que no depende de nada. Esto se produce cuando hay presencia atenta de instante en instante, simplemente todo".

La práctica del zen consiste simplemente en estar completamente consciente, es más allá del bien o del mal. Simplemente estar atentos sin buscar dibujar, sin rechazar las ilusiones o los pensamientos, aceptando y acogiendo todo, sin buscar sin cesar la reacción.

Dogen dice: "Aceptadlo todo y no detestéis andar sobre el agua o sobre las piedras. Es decir, no tengáis miedo de las ilusiones, de los errores, de las faltas. Observadlo todo conscientemente, es así que aprendéis sobre vosotros mismos. No hay resultado a alcanzar. El conocimiento de uno mismo es justo solamente aquí y ahora".

Volved a vuestra postura, sentid vuestra verticalidad, vuestro peso sobre el zafu, solo sentirlo y ser conscientes.

Zazen 10:30 h.

En el Mokushoka del maestro Wanshi: "Todo en el universo brilla y predica el Dharma". El Dharma aquí significa la verdad absoluta. A cada instante todo en el universo también es nuestro cuerpo. Todo nuestro cuerpo predica el Dharma, no es necesario ir lejos para poder oír la enseñanza del Dharma. Escuchad vuestro propio cuerpo, sin dejar que la mente se apropie de vuestras percepciones, sentid lo que pasa en vuestro cuerpo.

Al final de la Sesshin hay mucha más energía en este cuerpo, de tranquilidad y de sutilidad en la percepción. Estad atentos a todo aquello que aparezca como: sensaciones, movimientos, percepciones en el cuerpo, en la respiración. En el corazón de esta sensación hay el Dharma, dentro, fuera todo es el Dharma, no lo separéis con la mente con elecciones personales, con opiniones o creencias, abriros a todo aquello que es, a cada instante. Escuchad el silencio.

Kin-hin

Es un momento importante, ya que es el momento en que salís del pensamiento y ya no estáis más en el pensamiento, estáis de nuevo en vuestra presencia consciente. Estamos en el pensamiento y no somos conscientes de ello.

Estad atentos a vuestro alrededor a vuestra presencia, como sabéis como más atentos seáis a esta presencia consciente más a menudo pasara.

Cuando os halláis en el pensamiento volved simplemente a vuestro cuerpo, sentidlo, no es necesario pensar.

Zazen

Durante la sesshin he hablado sobre todo de sensaciones, de sentirlas, de aceptarlas, de dejarlas ser. Es lo mismo para las percepciones y también para los pensamientos, a menudo nuestros pensamientos tienen relación con los deseos y no estamos contentos, los condenamos. No condenamos a un pájaro que vuela, no condenamos a una mala hierba que crece. Entonces dejad florecer en vuestro espíritu cada pensamiento, cada sentimiento, cada emoción. Quedándonos conscientes del espacio y el espíritu en el cual ellos surgen. Quiere decir permanecer atentos en el espíritu que lo abraza todo: los sonidos, los colores, las formas, las sensaciones, los pensamientos buenos, malos tal y como son.

No impedimos que las flores florezcan, al contrario hacemos que dispongan de luz, de calor, de agua, no las ponemos dentro de un armario. Es lo mismo en relación a lo que nos aparece en nuestro espíritu, ni atrapar ni rechazar. No digáis esta bien o esta mal, lo acepto o no lo acepto, si lo hacéis así es como limitar la floración.

Nuestra práctica no consiste en llegar a algún sitio u obtener alguna cosa, sino a ser esta conciencia clara, pura que está antes del pensamiento, en la cual florece el pensamiento, las sensaciones y las emociones, y después de haber florecido todo esto desaparece de nuevo. La luz se mira ella misma, en ella misma, por ella misma, todo es uno.

El maestro Dogen dice: "Tal es la contemplación de la realidad tal y como es, es la naturaleza de la ley aquello que es el corazón o el espíritu de los antiguos Budas esto es en el presente cuando comemos la Guen-mai, o el arroz, o cuando estamos sentados con las piernas cruzadas, respetamos y veneramos los tres tesoros. Es en la piel, la carne, los huesos y la médula de los despiertos y de los patriarcas, que desplegamos el corazón del despertar a cada instante".

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