SANSUIKYÔ, Dojo Budista Zen de Girona



Dojo Zen Girona

Sesshin

12 y 13 de marzo del 2011

Guy Mokuho Mercier

sábado, 12 de marzo de 2011

Zazen 9:00

Cuando venimos a practicar al dojo, a meditar, es a menudo porque tenemos la impresión de una carencia que crea nuestro sufrimiento. Buscamos satisfacción en los objetos, pensamos que nos darán la felicidad pero algunos comprenden bien que esto no funciona. Entonces venimos a meditar. A veces buscamos un despertar que hemos imaginado o del que nos han hablado, nuevamente es buscar un objeto.

En la meditación simplemente dejarse ir en el silencio, dejar que la meditación se haga, olvidar nuestros objetivos, nuestros deseos, nuestras historias personales, nuestros sufrimientos, y ver, vernos a nosotros mismos profundamente, para encontrar esta dimensión sin límite, de espacio sin límite, que es nuestra naturaleza, nuestra Naturaleza Buda.

¿Podemos hablar de la Naturaleza Buda con palabras? La Naturaleza Buda también es llamada fuente original, Dios, conciencia pura, vacuidad. Son simplemente palabras, como postes indicativos, pero es en nosotros mismos que podemos volver a esta Naturaleza Buda que es luz, silencio, amor. Es de esta Naturaleza Buda que quiero hablar hoy y mañana.

La Naturaleza Buda es pura conciencia. Buda decía: “pura conciencia de la presencia de sí”. En este mismo momento sabéis que sois, no hace falta utilizar palabras. Ahora, en este mismo zafu, en este mismo cuerpo está la vida. Ya lo sabéis. La conciencia lo sabe. La conciencia ve todo lo que se manifiesta en el cuerpo, alrededor del cuerpo, oye los sonidos de fuera, la lluvia, las campanas. Siente las sensaciones del cuerpo y sin embargo esta conciencia, esta Naturaleza Buda no tiene forma, está en todas las formas, no la podemos ver porque no es un objeto, es esto lo que ve, es el sujeto.

Y eso se produce directamente en nosotros: ver, oír, sentir, respirar,... La conciencia pura de “y yo veo”. La conciencia pura, la Naturaleza Buda, oye y yo oigo. Está siempre aquí, siempre ahora.

Entonces de esta revelación nace una primera evidencia: no vale la pena buscar la Naturaleza Buda, ella es lo que nosotros somos, somos eso. Entonces en la meditación no vale la pena buscar ninguna cosa, la Naturaleza Buda ya aquí, “está siempre ya aquí” (Dogen) “siempre aquí, ya”, en esta misma postura, en este mismo cuerpo, en esta misma respiración.

Evidentemente quisiéramos verla, quisiéramos despertar, pero la Naturaleza Buda no es un objeto que se pueda atrapar. ¿Quién podría atrapar la Naturaleza Buda? ¿El ego? ¿El cuerpo? ¿Los pensamientos?

La Naturaleza Buda no puede ser capturada, es la fuente, es el origen, antes incluso que aparezcan las sensaciones o pensamientos o todo lo que vemos. En la meditación aprendemos a ver desde la Naturaleza Buda, vemos aparecer y desaparecer las cosas. ¿Quién ve esto sino la Naturaleza Buda? Somos capaces de abandonar toda idea o deseo personal simplemente dejando que la meditación se haga, tal y como es. A veces el cuerpo está incómodo, pensamos o dormimos o estamos tensos o aburridos. ¿Quién ve todo esto?

Buda decía: “El despertar es simplemente permanecer en aquello que ve la aparición y la desaparición de las cosas”. No hacen falta esfuerzos, sólo permanecer en el instante presente, sin añadir nada.

Hoy y mañana citaré mucho al maestro Wanshi que vivió en el siglo XI, es un maestro del chan del que se conocen pocas cosas de su vida pero sus escritos son bien conocidos, sobretodo en el zazen chino en el que el maestro Dogen se inspirará.

El maestro Wanshi habla en esta frase de la Naturaleza Buda y dice: ”Desde los tiempos sin principio, eso, la Naturaleza Buda, no esta escondida ni cubierta, cogiendo cada ocasión para aparecer, eso florece dentro de todas las transformaciones, que son todos los fenómenos, sensaciones, emociones, pensamientos... todo esto es la expresión de la Naturaleza Buda, es la Naturaleza Buda despertándose, aquí donde estamos, ahora".

Zazen 11:30

Desde los tiempos sin principio, eso, la Naturaleza Buda, nuestra verdadera identidad, no está ni escondida ni recubierta. Desde los tiempos sin principio significa que la Naturaleza Buda no depende ni del tiempo ni del espacio, no se transforma sino que florece en las transformaciones, si comprendéis esto, las cosas se hacen simples, todo lo que somos y hacemos es el florecimiento de la Naturaleza Buda.

La Naturaleza Buda, conciencia pura, ve lo que yo veo, oye lo que yo oigo. Todo aparece y desaparece en esta conciencia pura, es lo mismo que Buda dice: ”El mundo aparece en el espíritu”, el espíritu es la conciencia pura, la Naturaleza Buda. Pero por causa de nuestra ignorancia, por causa de los condicionamientos que recibimos desde la infancia, a causa de creencias erróneas que se transmiten de generación en generación, no comprendemos la Naturaleza Buda que ve cuando vemos, que oye cuando nosotros oímos, que respira cuando respiramos, creemos que es el yo. Identificado el cuerpo con el que meditamos, con el objetivo de encontrar la Naturaleza Buda, creemos que somos un cuerpo en medio de otros cuerpos y de otros objetos físicos y sin darnos realmente cuenta mantenemos una mirada dualista de las cosas: yo en el interior y el mundo en el exterior; yo que hago la experiencia, que medito, que siento, y las otras cosas en el exterior. Creamos una ilusión, una creencia a la que nos apegamos, que este yo tiene experiencias, que es el sujeto, y que la experiencia se hace sobre los objetos. El sujeto es la Naturaleza Buda, lo que somos, no hay otro sujeto, nada en el exterior. Si nos identificamos con un cuerpo percibimos todos los demás cuerpos, si nos identificamos con la mente vemos a todos los demás como pensadores, identidades pensantes, pero si nos identificamos con la Naturaleza Buda, con la conciencia pura, percibimos en todas partes la conciencia pura, todo es Buda. Interior y exterior dejan de oponerse, sujeto y objeto son uno, no dos. Esto se hace naturalmente, inconscientemente, automáticamente durante zazen, no hace falta buscarlo, ...hishiryo.... La Naturaleza Buda no esta escondida ni cubierta, ni secreta ni reservada a los sabios, es una para todos los seres. Si comprendemos que no estamos nunca separados de la Naturaleza Buda no hay más que unidad. Decimos entonces en el zen que la luz se ilumina en ella misma, sin esfuerzo, sin intención, sin cálculo.

MONDO

Pregunta: Si para seguir el camino de la vía hay que desapegarse de todo, tener pareja es bueno o no es bueno?

Respuesta: La pareja es una cosa natural pero a menudo en la relación de pareja hay apegos. Decir que queremos que el otro corresponda a una idea que tenemos de él, estamos apegados a maneras de hacer de uno mismo, y queremos que las cosas sean hechas como queremos.

Estamos apegados a conceptos sobre la propia relación: la mujer hace la limpieza y el hombre la vajilla, o otras cosas. En esta visión de las cosas encerramos al otro en nuestros propios conceptos. Hay que dejar libre al otro, que sea lo que es, tenemos que poner resistencia a las proyecciones que el otro hace sobre nosotros, y ver como funcionan nuestros propios apegos. La mayoría del tiempo no nos damos cuenta que tenemos esquemas o apegos, nos damos cuenta cuando hay pelea, cólera, entre la pareja. Es bueno que aparezca la resistencia porque es la manera de aprender, es la manera de cambiar, es la forma de desapegarse de sus propios apegos.

La pareja es una buena relación para progresar en la vida espiritual, no para progresar en los hábitos o fijar las cosas o los roles, sino para progresar.

Yo, lo de la pareja, lo veo ahora un poco tarde. Cada uno tiene que ayudar al otro a ser lo que es: un Buda. Por lo tanto es difícil.

Hace falta mucha honestidad y visión, y si caemos en los apegos de una forma fuerte aparece el sufrimiento en la relación, con los otros, no solamente en la relación con la pareja, en todas partes.

Hay que aprender a tener paciencia, observarse uno mismo, comprender como funciona la mente. Tener capacidad de abandono, ser capaz de perdonar, de aceptar al otro tal como es. Es bastante difícil.

Pregunta: ¿El hecho de querer más a una persona (que al resto) no es un apego?

Respuesta: Hay personas con las que va mejor. Así que es mejor estar con estas que con las otras. Pero cuando se es un Buda todos los seres son iguales y todos los demás son Budas. Nuestra práctica es ver la Naturaleza Buda aquí, dejarla aparecer y de esta forma todos los demás se hacen Budas. Es una cuestión de corazón y no de cabeza.

Pregunta: En el zen se habla mucho de la postura física para hacer la meditación y se habla bastante de la postura mental pero apenas se dice algo de la cuestión emocional, hay personas con una alta o baja carga emocional, que hay que hacer con esta cuestión ? Imagino que de alguna manera también deberíamos adoptar una postura emocional durante la meditación?

Respuesta: ¿Adoptar una postura emocional, quién lo hace? ¿Quién decide de que manera emocional hay que practicar la postura emocional? El ego.

En la meditación hay que sentarse sin ego, sin decidir como será la meditación, la meditación es la meditación, sin juzgar que la meditación es buena o mala; la mejor actitud con los pensamientos, con las sensaciones, con las emociones es de estar abierto y ver lo que pasa. No quiere decir que no haya que trabajar sobre las emociones, verlas y hacer que no se guarden dentro de la persona y no se hagan malas. Si guardamos la cólera aquí (señala el estómago) después se hace un trabajo muy malo. Hay que hacer salir eso, salir o pasar, y es la sola actitud que no viene de su propia mente, de su propio ego que busca alguna cosa. Hay que aceptar todo lo que pasa en el espíritu, en el cuerpo, tanto la tristeza como la cólera, como expresión misma de la Naturaleza Buda que es un poco difícil de comprender y practicar porque hay cosas que hemos decidido que no están bien, o que son malas.

Debemos, en la meditación, parar de juzgar bien o mal, simplemente son cosas que pasan.

Mantenerse en la posición del que ve todo eso, que es Buda, que no podemos verlo, pero que ve todo.

A veces las emociones son más difíciles de ver y aceptar porque hay unas que no son de hombres, las mujeres lloran pero los hombres no deben...hay que aceptarlo, la cólera también; no queremos ver la cólera pero a veces hay que expresar la cólera vigilando de no herir a los demás. Es difícil pero a veces es posible decir las cosas de manera fuerte, a veces es útil, porque en la pareja hay una parte que es el otro y una parte que es la mía, y si el otro se viene demasiado a mi parte hay que decir “no! es mío”. Es difícil y también es difícil ser sabio. Tenemos que aprender, pero si lo guardamos se vuelve como una enfermedad. En el zen no hablamos tanto de las emociones porque algunos piensan que trabajar sobre las emociones es cosa de terapeutas pero, por ejemplo, me gusta el aspecto del budismo tibetano que trabaja mucho sobre las emociones, se puede leer más en el budismo tibetano que en el zen. En el zen las emociones son como los pensamientos, son cosas que pasan: aparecen, florecen y desaparecen. Y hay la conciencia que ve eso, y que es en el interior de eso: a cada momento la emoción ... se desarrolla concientemente en la conciencia misma y desaparece.

Hay siempre Buda que mira, cada día vemos el sol que se levanta y se va. Creo que no hay práctica justa sin trabajar sobre las emociones: aceptarlas, comprenderlas y vivirlas. A veces algunas emociones nos separan de los otros, hay que aceptarlo, por ejemplo la cólera, no podemos guardarla hay que expresarla, pero al mismo tiempo a veces .... de los otros; es difícil pero necesario.

Pregunta: Hace un tiempo leí un artículo que decía que en Japón cuando nace una persona los padres buscan un sacerdote del shinto para que bendiga el nacimiento, y haga la celebración del nacimiento, pero cuando llega la muerte esa misma gente buscan un monje budista para hacer la ceremonia del funeral. ¿Que importancia tiene la muerte en el budismo, en concreto en el budismo zen? Y si hay algún tipo de ceremonia, de funeral budista zen?

Respuesta: Sí, hay una ceremonia zen, yo lo he hecho en el templo en Japón. Los monjes cantan sutras, marchan caminando (canta) y si la persona es muy importante se cantan más sutras. En el zen se cree que nadie nace y nadie muere. Solamente la forma aparece y desaparece. Pero lo que somos realmente no aparece, no desaparece, es la Naturaleza de Buda que se vuelve una forma que aparece y desaparece, pero no está afectada por la aparición, el desarrollo y la desaparición de la forma. El problema que tenemos es que nos identificamos con la forma, decimos que morimos pero solamente la forma desaparece. La creencia de que somos la forma, el cuerpo, en el zen, es la ilusión. Es la forma separada de la naturaleza de Buda y, esta separación, esta ilusión que nos hace sufrir. Después hay que comprenderlo a través de la meditación misma, y a través de la vida misma, que no tenemos recuerdos de nuestro nacimiento y cuando vamos a morir, vamos a morir. Como cada noche desaparecemos, no somos más concientes de nadie... cada día morimos, pero cada mañana la conciencia que no era conciencia durante la noche, se vuelve conciente de si misma por la mañana y se pasa el día, pero se pasa el día con la idea, en la persona, de que hay un cuerpo que es “mi” pero la conciencia continua, pasa, continua... y la persona aparece en la mañana con la ilusión de separación de sí mismo, de la Naturaleza de Buda, y durante todo el dia se cree separada y a la noche se vuelve a la Naturaleza de Buda, a la conciencia pura que no es afectada por lo que pasa durante la vida misma de la forma. Y es así desde los tiempos sin principio.

En el zen tenemos que encontrar de nuevo nuestra verdadera identidad que no es el cuerpo, que no es el pensador, o la mente, o los pensamientos, pero que es lo que permite que la forma aparezca, que los pensamientos aparezcan, se desarrollen y desaparezcan.

Esta mañana he empezado diciendo que si estamos aquí es que tenemos una frustración, una carencia, la carencia de vernos verdaderamente, y buscamos nuestra verdad en los objetos. Pero cada vez que tenemos un objeto estamos igual de tristes y frustrados, y después venimos a la meditación y buscamos el despertar y como no lo obtenemos, más frustración, en la práctica misma nos volvemos a frustrar. Todo debe ser olvidado, debemos olvidar la persona que medita, la persona que busca, todo, el buscador... y simplemente vivir la meditación. A veces vienen muchos pensamientos, todo esto es la vida pero podemos verla, la vida, desarrollando de momento a momento, los pensamientos vienen ¿de dónde? Aparecen y desaparecen ¿dónde? En este espacio de conciencia, y cuando podemos mantener la atención, nuestra presencia en este espacio conciente, no hay nacimiento ni muerte. No significa nada. Cada uno que medita, un momento, hay simplemente paz. Si queremos el despertar es simplemente olvidar el yo, la persona, para quedarse en la tranquilidad del espacio, la tranquilidad del espíritu... de la conciencia de Buda.

Después cuando la forma se va, se puede hacer entonces cualquier ceremonia, no importa, es para los que siguen viviendo. Se puede hacer una buena ceremonia, se puede hacer una pequeña para los que no quieren ceremonia.

Las ceremonias son ceremonias, no es cosa diferente que el comer bien o hacer las cosas bien. La ceremonia es la forma que toma la Naturaleza de Buda en ese momento, se expresa sobre la forma de una ceremonia, o de otra acción, o de un samu, o de un trabajo. Todo es la expresión de la unidad, del uno o de la Naturaleza de Buda. La ceremonia tiene el objetivo de hacer que lo más profundo nuestro se exprese en el canto, en la plegaria, o en el silencio, o en la actitud, es lo mejor.

Hay la meditación que se vuelve ceremonia, y después se vuelve samu, y después se vuelve trabajo, y se vuelve... todo es ceremonia. Es una forma y puede ser corta o larga, es la ceremonia, es como el teatro pero bien jugado. Podemos hacer un ceremonia para todo. Tenemos esta costumbre en occidente y en todos los países tienen ceremonias. Es una manera que tiene el espíritu de expresar su deseo a Dios, su deseo de encontrarse de nuevo en su pura naturaleza.

Pregunta: El kito es una ceremonia muy específica de petición de ayuda. ¿Como se entiende esto dentro del zen: petición de ayuda a...? ¿Como? ¿A quien?

Respuesta: El kito es una ceremonia que hacemos para ayudar a los que sufren o están enfermos, y hay un ritual un poco especial donde tomamos los “sutrabooks”, que son unos libros en acordeón, son todos los sutras. Se toma mucho tiempo para leer todos los sutras, lo hacemos algunos días o algunos años, decimos una fórmula con la que los méritos de la ceremonia se van a estas personas que sufren, o que están enfermas, y que queremos ver mejor de salud.

Antes yo pensaba diferente pero ahora pienso que solamente con cantar y pensar en una persona ya le enviamos nuestro amor, y es todo. Porque en la dimensión de la Naturaleza de Buda no hay límite, no hay un cuerpo aquí y un Buda limitado por el cuerpo, solamente en nuestra mente hay una limitación, que somos limitados por la forma del cuerpo o por la forma del pensador, de la mente, pero realmente cuando salimos de estas falsas creencias no hay límites. Cuando cantamos con amor pensando en la persona, va a esta persona, simplemente va a todo el cosmos. Si cantamos sin separación adentro nuestro es solamente el canto, pero si cantamos y pensamos que después de la ceremonia tenemos que ir al mercado a comprar las verduras y los huevos y todo..., todo en ese momento no es un canto que va, cantamos pero no es eficaz. Será eficaz cuando cantemos con amor y en ese momento nuestro canto llena el universo total, quizá a cien metros no se pueda oír pero en la dimensión invisible de la Naturaleza de Buda va a todo el universo.

Para mi es la significación del kito, que fue también, que se añadió (sonidos fuertes) el de la edad media, los humanos un poco estúpidos creen que si se dicen mas fuerte va más allá. No es cuestión de fuerza sino de amor, y el amor... como expresar el amor? ¿Como podemos hacerlo?

Cada ceremonia es un poquito eso, cada cosa que hacemos de manera entera es una prueba de amor para el mundo y los seres humanos.

Zazen 17:30

No intentéis controlar vuestra meditación. No intentéis evitar ciertos pensamientos. No intentéis crear un estado de espíritu especial. No os manipuléis a vosotros mismos. Estad simplemente acogedores, abiertos a todo lo que aparece en el campo de la conciencia sin buscar escoger. La Naturaleza Buda lo acepta todo en cada instante. Incluso los pensamientos oscuros , los dolores, los sufrimientos, las ilusiones, todo esto se hace luz en la Naturaleza Buda. Las ilusiones, las pasiones, son el mismo despertar, el florecimiento de las transformaciones, la manera como la Naturaleza Buda se manifiesta, nada es para rechazar, nada puede ser atrapado.

Zazen 18:00

Se habla a menudo de observación de la meditación. En el kusen de esta mañana cité a Buda que dice que el despertar es permanecer en la visión de la aparición y desaparición de las cosas, entonces pues una especie de observación. La mayor parte del tiempo cuando vemos aparecer cosas en el espíritu, pensamientos, imágenes, juicios, diferentes guiones de la vida, la mayoría de veces hay interpretación, discusión con nosotros mismos, agarre o rechazo. La observación de alguna manera ha sido cogida por la mente, pero si examinamos más atentamente descubrimos que lo que es visto, los objetos, pensamientos, sensaciones, son vistos por la conciencia y no existen fuera de la conciencia que tenemos de los objetos. Es como una conciencia testigo de las cosas . Si podemos mantener nuestra atención sobre esta conciencia que observa, acaba desapareciendo en la pura conciencia, la pura conciencia de la presencia de sí.

Naturaleza Buda, no hay nadie, no hay yo, no hay punto de vista dualista, simplemente el ser, la vida tal cual. La Naturaleza Buda resplandeciendo en su propia luz. Es simple. No está escondido ni recubierto ni es secreto, es accesible a todo momento. Cuando practicamos así desarrollamos de forma natural la sabiduría que es el sexto paramita, practica de bodhisattva, es decir, que aprendemos a distinguir entre lo que es transitorio, lo que aparece y desaparece y lo que es permanente; aquello en donde se manifiesta lo transitorio. Esta práctica nos permite dejar lo transitorio para permanecer en lo que es permanente, la Naturaleza Buda. Esto es la meditación, se hace solo, no hace falta quererlo. Este estudio nos lleva a una constatación simple: no hay diferencia entre la conciencia pura y los objetos que aparecen en ella (ku soku ze siki/ siki soku ze ku). Esto florece en todas las transformaciones. “Soku ze” significa que la Naturaleza Buda es fenómeno con total simultaneidad, no están nunca separados. Eso quiere decir que nosotros mismos ya somos la Naturaleza Buda, no estamos nunca separados de ella.

Domingo, 13 de marzo 2011

Zazen 9:00

Durante la meditación a menudo estamos en nuestros pensamientos, es como si estuviéramos ausentes de zazen. En un momento dado nos damos cuenta de esta ausencia, es el momento en el que volvemos a este sentimiento de presencia, volvemos a la postura, la corregimos un poco, sentimos enteramente el cuerpo. Lo que debemos comprender es que ausencia y presencia se producen en el corazón mismo de la Naturaleza Buda. Nada que rechazar, nada que añadir, nada que buscar, simplemente ser, sin ninguna pretensión, con toda su simplicidad, sentado, relajado y derecho. Los pensamientos pasan, las sensaciones pasan, el tiempo pasa. La conciencia pura que es la Naturaleza Buda mira todo esto, sin quedar afectada, inmóvil, radiante, luminosa. Es en esta luz en la que podemos descansar en paz. Esta luz brillante no depende de nada, para encontrar en nosotros lo que no depende de nada (¿podemos?) es necesario abandonar toda creencia, toda espera, simplemente ser tal como somos.

......

En vuestra meditación os podéis dar cuenta de una cosa capital, tanto si sois debutantes como practicantes de mucho tiempo, os podéis dar cuenta que cuando los pensamientos desaparecen en un momento u otro, no tiene que ver con que vosotros desaparezcáis, es importante ver esto. Quiere decir que no sois vuestros pensamientos, no sois el pensador, sois aquello donde los pensamientos aparecen; es lo mismo para las sensaciones en el cuerpo, tenéis conciencia del cuerpo a través de las sensaciones, pero todas las sensaciones aparecen, se despliegan, se desarrollan y desaparecen.

Todo esto cambia, ¿pero vosotros cambiáis al mismo tiempo? Sois eso que ve, pura conciencia, Naturaleza Buda. Podemos comprender por nuestra meditación que es en el mundo del pensamiento, de la mente, donde creamos nuestra opiniones, creencias, expectativas, esperanzas, todo aquello a lo que nos apegamos. Los apegos nacen en la mente; entonces, si nos identificamos con la mente estamos sin cesar en la duda, en la frustración, el sufrimiento, en el yo ilusorio.

En vuestra meditación sabéis que los pensamientos pasan, ¿quien ve estos pensamientos? Buda. La Naturaleza Buda florece en todas las transformaciones, hay conciencia de todas las transformaciones tras tu propio cuerpo espíritu. La Naturaleza Buda esta siempre aquí, siempre ya aquí, una con la vida. La vida que aparece a cada instante y que desaparece a cada instante, como los sonidos de la campana aparecen y desaparecen.

En su “Zazen shin” (el espíritu de zazen), el maestro Wanshi escribió: “La vía del despertar transmitida directamente de Buda a Buda, de patriarca a patriarca, se actualiza en el no pensamiento y se completa en la no discriminación". Esto se realiza en la meditación, ahora, en el no pensamiento, en la cual aparecen los pensamientos.

¿A que llamamos el no pensamiento?- preguntó el maestro Eno (el sexto patriarca).

Responde: esto consiste en ver todos los dharmas sin apegarse, a estar en todas partes sin permanecer en ningún sitio, ver todos los dharmas es ver todas las transformaciones, todos los fenómenos, shiki......, y ver aparecer y desaparecer.

También el no pensamiento es el silencio, la conciencia de vuestra propia presencia silenciosa, el corazón de la meditación allí donde no hay nadie que medita, solamente presencia, pura conciencia de esta presencia, simplemente sentado aquí mismo, en este mismo zafu, todos juntos. Oímos las campanas, oímos al godo, el kusen, el traductor. Simplemente sin buscar coger, sin buscar analizar, ni discriminar, los pensamientos pasan, no tenemos necesidad de alcanzar lo que sea, simplemente percepción, conciencia, presencia. Es de esta forma que la vía del despertar se actualiza, sin esfuerzo, sin persona.

Zazen 11:30

Muchos de vosotros habéis oído hablar de zazen bajo otro nombre, shikantaza......

Shikantaza se traduce por “estar simplemente sentado o estar sentado con toda simplicidad”. Y qué es esta simplicidad? Es desde luego muy difícil contestar a esta pregunta. La simplicidad no es fácil expresarla con palabras, las palabras lo complican todo. No hay verdaderamente manera de pensar como expresar lo que es la simplicidad. La simplicidad, la desnudez del corazón, el despojamiento. Simplemente estar sentado, eso es todo. Y sin que hagamos cualquier cosa, la sensación más simple e inmediata que podemos sentir es simplemente sentirse vivo de ser, y es mucho más simple que pensar. Hablar de la simplicidad de ser es, de hecho, ya complicarla, no podemos más que experimentarla directamente por uno mismo.

Eso ocurre en el silencio, antes que todo pensamiento, esta simplicidad esta siempre aquí, ya, es la propia Naturaleza Buda. Casi una evidencia si no reflexionamos sobre ello. Wanshi dice: ”La vía del despertar se actualiza en el no pensamiento, el no pensamiento antes del pensamiento, el no pensar, simplemente ser, sin complicaciones, sin esfuerzos, sin nada para inquietarse, sin carencias. Shikantaza es simplemente ser aquello que se es, no dos, en este mismo momento, zazen es despertar. El dojo está tranquilo, la gente habla fuera, el godo hace su kusen, todo está tranquilo, tenemos un poco de dolor en las piernas, eh aquí! Es simplemente esto, justamente esto.

Es por eso que Esto no está ni escondido ni recubierto, que esto florece en las transformaciones, sin esfuerzo, naturalmente, inconscientemente, automáticamente.

También está la vía del despertar de Wanshi, la vía de los Budas y patriarcas, es la propia vida manifestándose en todas las formas cambiantes, la vida que precede a la aparición de todas las cosas, puesto que si no hay vida nada puede aparecer ¿como se hace esto? Es un misterio, esta vida es un misterio, nosotros mismos somos un misterio, nuestra práctica es fundirse en este misterio, es esto: shin jin datsu raku

Abandonarse totalmente en el misterio de la vida, en el aquí y ahora, en el instante presente.

No vale la pena buscar mas lejos que en el aquí y ahora,

No vale la pena querer ser una cosa distinta de lo que somos ahora,

No vale la pena querer cambiar el mundo, cambia solo.

Solamente ver esto en nosotros que es inmóvil, acogedor, abierto, silencio, luz.

Como la vía del despertar Shikantaza se actualiza en el no pensamiento, su comprensión es directa, íntima y perfecta- dice el maestro Wanshi.

Último zazen 15:00

Buda decía que la práctica espiritual desarrolla la confianza en uno mismo porque nos permite tomar distancia con las construcciones mentales, las opiniones, las creencias. Desde el no pensamiento se ven los fenómenos, las construcciones mentales, aquello que aparece y desaparece, y cesamos la identificación con el yo que piensa. Se hace de forma natural.

El maestro Wanshi dice: “como la vía del despertar se actualiza en el no pensamiento, su comprensión es directa, intima y perfecta”. Podéis ver en vuestra meditación que desde que no estáis capturados y absorbidos por vuestros pensamientos os volvéis pura presencia, pura conciencia. Es el retorno a vuestra budeidad.

Presencia quiere decir ser, y ser es directo, es aquello que somos antes que cualquier cosa. Directo como el inmo (es así) del maestro Dogen “tal cual, es así”, ser simplemente aquello que es, la propia simplicidad, no hace falta jugar un papel, y esto no necesita ni tan solo una interpretación intelectual, es directo, eso es, lo que es es, en el corazón de vuestra meditación , mas allá de toda creencia, de toda explicación. No es necesario ser inteligente para comprender esta evidencia: yo soy, ahora, sobre este mismo zafu, en esta misma postura, y es un conocimiento íntimo, perfecto, sin necesidad de nada más. Y esta práctica del despertar, de esta evidencia de ser, es también comprender que no hay nada que comprender. Esto pone fin a nuestra búsqueda, todo ya está aquí; solamente es real esta pura conciencia de la presencia, todo lo demás pasa, así pues, sólo nosotros mismos podemos comprender esto en nuestra propia meditación, en nuestra propia vida, es directo porque no pasa por otro, ni por un aprendizaje, está siempre aquí y ahora, totalmente directo. Es íntimo porque sois vosotros mismos que lo vivís, no se pude copiar de los demás y sin embargo todos los seres comparten su Naturaleza Buda. Es el gran misterio, es perfecto porque en este ahora eterno no podemos añadir nada, no podemos trocear nada y esta comprensión restaura totalmente la confianza en vosotros mismos.

Dedicaremos nuestra última ceremonia a todos aquellos del Japón que sufren esta catástrofe climática. Los que estan muertos, estan muertos, el resto: mucha gente que sufre.

Así que este canto del Hannya Shingyo lo cantamos desde nuestra Naturaleza Buda con plena conciencia, lo dedicamos a todos aquellos que sufren, todos los seres son Buda, son uno. Así que si ponemos nuestro corazón nuestro voto no puede fallar. Yo cantaré después del Hannya Shingyo la dedicación de Kito.

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