SANSUIKYÔ, Dojo Budista Zen de Girona

Templo zen de la Gendronnière

15 al 23 de Febrero del 2003

Mente, ego, instante presente

Guy Mokuho Mercier

traducció; Pere Marés

15 Febrero

zazen 7 h.

Cada uno de nosotros oye continuamente en su mente, incluso durante zazen, una o incluso varias voces hablando con palabras, expresándose con imágenes, juzgando, comparando, arrepintiéndose, haciendo planes o creando historias. Las preocupaciones de esta voz se sitúan casi siempre en el futuro o en el pasado. Podéis observarlo durante la meditación cuando percibís que el proceso de los pensamientos os absorbe completamente. Tomar conciencia de esto ya es un despertar.

Observad como esta voz ordena, castiga, juzga, construye guiones, ocupa todo el espacio y organiza vuestra vida. Pensáis que vosotros mismos sois esta voz. Cada uno de nosotros lo "piensa" y lo cree.

Para la mayoría de seres humanos existe una identificación total entre ellos mismos y esta voz.

Esta voz puede ser designada por la palabra "mente", es decir la actividad mental de los pensamientos que utiliza las palabras y el lenguaje para aparecer. Es en esta "mente" donde se encuentra la raíz de lo que llamamos "ego". Se puede incluso decir que la mente y el ego son una única y misma cosa.

El ego, imagen, no es otra cosa que la imagen de lo que pensamos ser y de lo que construimos a lo largo de la vida, existe solo con respecto a palabras, ideas, conceptos, creencias, representaciones pasadas y un porvenir hipotético e imaginario.

Brevemente y en lenguaje búdico, el ego es la ilusión resultante de un condicionamiento cuyo modo de funcionamiento se denomina la "coproducción condicionada" (en japonés los doce in-nen), el encadenamiento de causas y condiciones, la ley de causalidad. Esto también se llama "Samsâra" existencia perpetua errante en la cual los seres, identificados con esta ilusión del ego, permanecen en la insatisfacción ("Dukkha") y el sufrimiento.

El ego, a causa de la ignorancia, es la ilusión que nos nubla la visión clara de la Realidad, de la misma forma que, debido a la oscuridad, la imagen inexistente de una serpiente se superpone o substituye a una cuerda.

Tan pronto como la atención conduce a la conciencia al instante presente, a la postura durante zazen, esta voz pierde su poder de fascinación, se calla y cesamos de identificarnos con ella de forma natural.

Al ego no le gusta el instante presente. Reactiva el pasado sin cesar y se proyecta continuamente en el futuro para dar existencia a la ilusión. De esta manera crea los sueños, hace de vosotros, según las circunstancias, un héroe o una víctima.

Observad como funciona esta voz, este ego, durante zazen

Observad el juego del pensamiento. El ego está limitado por las palabras. Unas mil o dos mil palabras. Algunas veces un poco más. ¿Este ego puede ser Vosotros?.

Observad como se repiten las situaciones donde aparecen los mismos miedos, las mismas obsesiones, las mismas reacciones. Sed el testigo, la presencia a la que nada escapa y que no se identifica ni con las imágenes ni con las palabras.

Desde el momento que aparecen las palabras, la mente se agita, el ego se apropia de ellas y desaparecéis de vuestra propia presencia. Tan pronto como la mente se calla reencontráis vuestro estado de pureza natural.

15 Febrero

zazen 18:30 h.

La vía hacia la liberación, dice Buda, consiste en ejercitaros en vivir el presente sin querer llegar a ser nada. Abandonad la idea de convertirse en esto o lo otro, de obtener esto o lo otro. Vivid sin necesidad exagerada y sed atención total en la experiencia del instante presente.

Observad sin juzgar, sin analizar, sin condenar. Tal cual.

16 Febrero

zazen de 7 h.

En sus enseñanzas, Buda raramente habla de lo que es el despertar, la iluminación, dejándonos libres de descubrirlo por nosotros mismos.

Sin embargo, he aquí una de las pocas definiciones que ha dado: La iluminación es el estado en el cual permanecemos en la comprensión de la aparición y desaparición de las cosas.

Observad esta voz que aparece y desaparece en nuestra mente y que generalmente creemos que es nosotros mismos. Observad esta voz así como los pensamientos que expresa. Objetivamente. Cuando aparece y se expresa y la escuchamos nos ausentamos de nuestra postura, creamos una pantalla de pensamientos, de imágenes entre nosotros y nuestra propia presencia. Hay división.

Observad esta voz que nos separa de nuestra naturaleza profunda, de nuestro ser, del silencio.

Observadla durante zazen, durante samu, durante los talleres. Mientras el pincel se desliza sobre el papel, mientras el lápiz dibuja, entre dos pequeños puntos del Kesa, arreglando las flores, cortando las verduras, comiendo, en los lavabos, esta voz está siempre aquí. Cada uno de nosotros le da su energía, durante toda la vida, la alimenta con sus deseos, la obedece, la colma de atenciones. Es una verdadera esclavitud.

Observad, pero no juzguéis.

Bajo el árbol de la Bodhi, Gotama el futuro Buda, también oye esta voz. Según los libros sobre budismo, se trata de la voz de Mara, el soberano de los deseos cuyo nombre significa también "la muerte".

Mara dice a Buda: ¿Gotama, de que te sirve permanecer así inmóvil sin hacer nada, si la vida es tuya?. ¡Eres joven, eres bello, eres rico!. Entonces aprovecha de todas las cosas de la vida; la vida, es vivir. Para de forzarte en estas privaciones inútiles y de pensar que vas a obtener, mediante tu inmovilidad, algún tipo de liberación.

Mara es la mente, la voz expresándose en nuestra mente, voz omnipresente. Mara hace nacer los pensamientos a partir de los recuerdos. Mara utiliza nuestra energía para desarrollar las ilusiones. Mara es nuestro ego posesivo, nuestro yo ilusorio, nuestra personalidad ficticia. Mara sabe muy bien que Gotama está poniendo en peligro su soberanía sobre los seres. Lo siente en la ausencia de respuesta de Gotama, en su determinación y en su tranquilidad.

Gotama no se mueve. Conoce a Mara y ha comprendido que lo que este propone al hombre es, por una parte, efímero e ilusorio y por otra inconsciente e ignorante de las consecuencias que producen actos generados de este modo y además son la razón por la cual aparece el sufrimiento. Gotama observa atentamente, sin respuesta, sin ni siquiera juzgar. Todo juicio significa que Mara ha retomado el control y que ha regresado por la puerta trasera. Cuando Mara no se nutre de nuestros pensamientos, de nuestros deseos, de nuestra atención, la identificación entre él y nosotros cesa. Entonces, la voz se calla en nuestro espíritu y no queda más que: "el estado en el cual permanecemos en la comprensión de la aparición y desaparición de las cosas".

Esto quiere decir estar presente. Es el despertar.

17 Febrero

zazen de 7 h.

El Maestro Yoka escribe en el Shodoka: Desperdiciamos el tesoro del Dharma, y perdemos sus méritos; la causa está en la conciencia de la mente. Así pues, la escuela Zen también disuelve esta mente.

La mente construye el ego, nuestra personalidad ilusoria, condicionada, que en la jerga Budista se denomina Mara, esta voz en el espíritu, que manda, que juzga, compara, divide. Mara hace girar la rueda de Samsara, existencia perpetua errante de los seres ignorantes de su propia naturaleza.

Mara no soporta el instante presente. Solo vive si recrea los recuerdos del pasado y proyectándose sin cesar en el porvenir. En la plenitud del instante presente, Mara deja de existir.

Es la identificación con Mara, con la mente, con esta voz del espíritu lo que nubla e impide el reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza.

La mente es una herramienta magnifica, si la utilizamos de forma apropiada, con sabiduría, para permanecer presentes en la acción, en cada actividad a cada paso, en cada trazo de pincel o de lápiz, en cada gesto. Pero esta mente es también muy destructiva creando la insatisfacción y el sufrimiento si dejamos de controlarla.

La identificación con la mente es la ilusión fundamental.

La practica de Buda y, por consiguiente, la de nuestra escuela zen, es la de no moverse, como Buda debajo del árbol de la Bodhi. No solamente el cuerpo sino también la mente. Dejad de correr detrás de todo lo que se mueve o que brilla. Que quiere decir: "permaneced en la comprensión de la aparición y la desaparición de las cosas".

En este estado la mente se disuelve inconscientemente, naturalmente, automáticamente.

El bodhisattva Kan ji zai (el bodhisattva de la libertad) realiza esta misma comprensión. Es la primera frase del Hannya Shingyo. El bodhisattva comprende que los Skanda, es decir los principios que constituyen la personalidad, están vacíos, Ku. Cuerpo, sensaciones, emociones, percepciones, actividad mental y conciencia ligada a las percepciones, no hacen otra cosa que aparecer y desaparecer: no hay nada que coger.

Subuthi preguntó a Buda: ¿Que es el despertar?

El despertar, dijo Buda, es una forma de decir que todas las cosas se ven en la intrínseca vacuidad de su naturaleza, su milagro incomprensible. Las formas, las sensaciones, las percepciones, los nombres, las palabras son impermanentes. Este estado que no ve la separación, el dualismo, es el despertar.

Entonces Subuthi preguntó de nuevo: La conciencia más alta, la más despierta que hayáis alcanzado, esta conciencia es inaccesible.

Subuthi, con respecto a esta conciencia, la más elevada, la mas despierta no he alcanzado absolutamente nada. Esta conciencia está presente en todas partes. No se puede alcanzar ni atrapar, pero puede ser hecha realidad. Se realiza mediante la práctica de toda acción hecha con el espíritu libre de un ego y del objeto del ego

zazen de 18:30 h.

No os apeguéis a los pensamientos. Sed libres. Volved a vuestra postura. Corregidla. Observad lo que aparece y desaparece en la mente, sin juzgar.

¿Dónde está el pensamiento? Alguien pregunta a Buda.

Nunca podemos verlo ni agarrarlo. Es como una ilusión mágica ya que con mucha imaginación colorea el mundo. Incapaces de verlo, buscamos el porqué de las cosas. Parece que el origen del pensamiento este allí donde hay un objeto. El pensamiento no aparece sin objeto. Por objeto podemos entender una sensación o una percepción o incluso un pensamiento.

El pensamiento no puede mirar al pensamiento. Igual que el filo de una espada que no puede cortarse a ella misma o la punta del dedo que no puede tocarse a sí mismo.

El pensamiento no puede ver al pensamiento.

El pensamiento no se opone tampoco al pensamiento. Por lo tanto es ilusorio combatir la mente con la mente o el ego con el ego o Mara con las armas de Mara.

Nosotros mismos nos infligimos gran parte de nuestros sufrimientos cuando dejamos que Mara tome el control de los pensamientos. Totalmente identificados con nuestra mente, buscamos la felicidad en las cosas exteriores o futuras.

Incluso el deseo de despertar, de liberación es un deseo fundado en un cumplimiento futuro y sobre un concepto mental.

No busquéis liberaros de vuestros deseos. Aprended simplemente a estar presentes. Vuestra propia presencia aleja y pone fuera de camino las acciones de Mara.

Buda dice al monje Thera: Deja estar lo que ya no es. Deja estar lo que todavía no es. Observa profundamente lo que está pasando en el momento presente pero no te apegues a él. Es la manera más maravillosa de vivir, solo o con los demás

18 Febrero

zazen de 7 h.

A través de la observación, tomad conciencia de lo que aparece y desaparece en la mente.

¿Dónde están los pensamientos? ¿Qué son?.

Decimos que están en la cabeza, pero en la cabeza no hay más que la materia de las células, intercambios bioquímicos, informaciones que circulan sin que ni siquiera nos demos cuenta. Identificarse con los pensamientos es la enfermedad del hombre. Construir un ego a partir de los pensamientos, un "yo" que domina nuestra existencia, es lo que podríamos calificar de "pecado original". Es separase de sí mismo.

Observad los pensamientos.

Para que el pensamiento aparezca, es necesario que ya estéis aquí o que alguna cosa ya está aquí para servirle de soporte; es necesario ver o acoger el pensamiento, de lo contrario no puede aparecer en el campo de la conciencia. Si no hay pantalla no se puede proyectar la película.

Y cuando el pensamiento desaparece estáis todavía aquí. La película se detiene y la pantalla inmaculada sigue todavía aquí.

Para hablar de la aparición de un pensamiento o de su desaparición, es necesario situarse fuera de él. Podemos tomar conciencia de él como si se tratara de un objeto que aparece en el campo de la conciencia. En el momento que nos situamos fuera del pensamiento, nos damos cuenta que este objeto o este pensamiento es una imagen vacía, una sucesión de palabras y que no tiene de hecho existencia propia ni real. Es como un sueño, una hipótesis, una energía fugaz.

Y, no obstante, sabéis que estáis aquí, antes y después. No hay mas que Esto, donde esta cosa o este pensamiento aparece, que permanece antes y después.

Esto, es la realidad, es el vacío, es él "sin apoyo" y es nuestra verdadera naturaleza de Buda, ilimitada, infinita, que no se puede agarrar. Su verdadera morada es el instante presente.

Cuando las palabras se olvidan, dice el Maestro Wanshi en el "Mokushoka", "El canto de la iluminación silenciosa", Esto aparece delante vuestro con nitidez.

Es luminoso, es silencioso, es vosotros.

Los pensamientos son burbujas en la conciencia. No tienen existencia real. No se les puede atribuir una causa particular ya que cada una depende de otras muchas, y las afecta a todas. Apegándonos a ellas, tomándolas por reales, escuchándolas, confiando en ellas, llamándolas "yo" creamos nuestro propio sufrimiento.

Obviad, no os apeguéis a estos pensamientos que se mueven sin cesar e, instantáneamente, percibiréis la Realidad sin cambios, inmutable y silenciosa. Cuando la mente se calla durante zazen, toda experiencia se borra, todos los objetos desaparecen, no hay otra cosa mas que vosotros, más que la paz.

Escuchad el silencio.

Durante zazen, dice el Maestro Deshimaru, el espíritu apacible que se establece no puede ser observado. Mas allá de los pensamientos e incluyéndolos todos, este estado no se puede agarrar.

En el momento en que advertimos que se quiere agarrar, una zanja inconmensurable separa esta intención del espíritu que fue y que ha desaparecido. En el tiempo de un relámpago, el espíritu se repliega sobre sí mismo. Se encierra en un espacio cerrado, delimitado por la mente discriminante e interesada.

Para que reaparezca este espíritu que no puede ser agarrado, apacible, es necesario que la prisión de las palabras, de los juicios, de las categorías desaparezca.

Mondo

Pregunta: ¿He oído algunos Godos que nos han hablado, con su espíritu más puro, de abandonarlo todo, honores, asuntos mundanos e incluso la religión.... Algunas veces, al final de las sesshines los veo vulnerables, solos, hipersensibles, desnudos como el hombre delante de la muerte de Bonnard que nos ha enseñado François en las diapositivas. Así pues, mi pregunta trata sobre la renuncia. ¿A qué se nos pide que renunciemos, no es una cosa vital?.

Respuesta: Los que seguían a Buda se llamaban los renunciantes, monjes i monjas, que lo dejaban todo para seguirlo. Pero en aquella época, era quizás fácil, la familia lo aceptaba e incluso ayudaba a la subsistencia, la sociedad alentaba la practica de los renunciantes.

Hoy en día, renunciar significa no apegarse a los miles reflejos del mundo, renunciar al apego del ego, mostrase tal cual, sin ego, sin disfraz. Es quizás lo que has sentido viendo lo godos cansados al final de una sesshin: Tal cual. No hay juicios para formular. Alguna cosa del ego que interpreta un papel desaparece, y está bien. El verdadero renunciamiento quiere decir fundirse en el ego universal, la conciencia cósmica. Esto quiere decir abandonar todo tipo de exhibición, el espíritu de provecho, el sentido del "yo". Es nuestro ideal de bodhisattva.

Pregunta: Practico desde hace seis semanas, soy novicio. Durante algunos zazen me daba miedo renunciar a este ego. Me hacia preguntas "¿quién soy realmente?". Tenia la impresión de estar completamente vacío, de ya no tener nada dentro. ¿Cómo curar el miedo?.

Respuesta: El miedo es el resultado de la separación entre tu mismo y tu naturaleza auténtica. Esta engendrada por el hecho de que quieres estar en otra parte, en el pasado o en el futuro y sin embargo estas "aquí y ahora". Cuando el ego es desestabilizado por la practica del "aquí y ahora" el miedo aparece igualmente. Pero está bien. Mirad este miedo, comprendedlo y observad su irrealidad.

Pregunta: Con respecto al karma. Se oye mucho: Este tiene un buen karma, aquel un mal karma. ¿Podemos realmente decir esto?.

Respuesta: Se dicen muchas cosas acerca del karma. El significado actual de la expresión: "este tiene un buen karma" se interpreta como tener suerte o condiciones de vida fáciles y agradables. Esto no es una comprensión exacta. Cada uno debe asumir la consecuencia del karma anterior y del karma (de las acciones) que engendra. Nuestra vida es el resultado, el fruto, la manifestación de múltiples condiciones, causas y efectos de las cuales ignoramos su origen. Nada nos pertenece propiamente. Cada uno recibe al nacer un potencial que debe armonizar con el orden cósmico, el Dharma. No sirve de nada ocuparse del karma de los demás. No hay de hecho, mas que el juego de la conciencia universal. Cuando el ego se funde en Ella ya no hay "ni buen ni mal" karma.

Pregunta: Fui a hacer compras al supermercado, la gente era muy bella, muy extraña, pensaba en esta gente extraña que lee revistas extrañas y compran cosa extrañas. ¿Cuál debe ser mi actitud con respecto a esta gente que no practica zazen?.

Respuesta: Love! (¡Amor!).

19 Febrero

zazen de 7 h.

Buda dice: Todo como la huella del pie de no importa que criatura sobre la tierra, puede ser contenida dentro de la huella del pie del más grande de los elefantes, de la misma forma la presencia atenta es la única cualidad que asegura, en todo momento, el bienestar del espíritu.

Presencia atenta quiere decir... observación.. concentración... y más allá de.

Cuando en el dojo nos concentramos en la postura, en la respiración, en nuestras eventuales dificultades corporales o en un gran bienestar, estamos presentes. Esta presencia desaparece cuando la conciencia se implica en el proceso de los pensamientos. Cuando nos identificamos con nuestros pensamientos, cuando interpretamos un papel en la película de nuestros pensamientos, perdemos el instante presente.

Con respecto a la mente y a sus actuaciones, la observación es capital, vital.

Cuando os observáis un pensamiento, sois conscientes de él pero también de vosotros mismos como observadores, testigos del pensamiento y mientras observáis el pensamiento, podéis sentir esta presencia en vosotros mismos que no es el pensamiento mismo.

El pensamiento cuando es observado pierde entonces su poder de fascinación. Os dais cuenta de que no es vuestro. Aparece simplemente dentro de la mente. Si os apegáis al pensamiento, si lo hacéis vuestro, si desaparecéis en él, os ausentáis de vuestra presencia, del Espíritu, y el instante presente se pierde. Cuando no os identificáis con los pensamientos, ellos mismos se borran y podéis sentir una gran calma y alegría.

Si se coge la costumbre de observar sin juzgar, sin culpabilizar, los espacios de paz se hacen cada vez más largos y estáis totalmente presentes en vosotros mismos. Es la verdadera intimidad, es volver a casa, no vale la pena tener miedo.

Doshin, el cuarto patriarca después de Bodhidharma dice: En el intervalo entre que vuestra mente abandona un pensamiento y todavía no se ha implicado con otro, sois un ser puro.

Entonces ya no hay ni "yo", ni ego, ni sufrimiento, ni objetivo.

zazen de 18:30 h.

A modo de conclusión de estos días de talleres de "les Doigts d'or" quisiera simplemente leeros un pequeño texto de Nan Shan que he traído para este evento. Se refiere a la calidad, sinónimo de atención en las frases siguientes.

Nan Shan escribe:

Argumentar sobre aquello que es, argumentar sobre la vía del Buda, es siempre tratar de prevenirse contra la impermanencia, es formar una y otra vez la ilusión del "yo".

Aquellos que ya no tienen sistema de comprensión están en la duda, pero aquellos que se contentan con los conceptos están en la ilusión.

El hombre del zen no tiene donde apoyarse si no es en un vació insondable, y es de este vació de donde obtiene su perfección.

Aproximarse sin ego, sin yo al principio de las cosas, es realizar la vía.

Para aquellos que practican el lenguaje de las flores, cuando plantan o siembran, respetan el ritmo de las estaciones, se inclinan ante el mínimo brote, la mínima plantita.

Cuándo un maestro de caligrafía lanza el pincel para trazar un circulo o un kanji, cuando un pintor traza una línea, cuando un alfarero hace aparecer el bol de la bola de barro, cuando los pequeños puntos se alinean sobre el kesa, verdaderamente, ¿quién está aquí?.

Actualizar la calidad, he aquí la obra de la vida, el monje capta la naturaleza de las cosas según las cualidades que les son propias como lo hace el dharma para las diez mil cosas. Cuando comprende su potencial escondido, el hombre manifiesta la vía. Olvidado de sí mismo, abandonado, se absorbe, por su sumisión a la ley oculta de la sustancia del mundo, en su naturaleza original.

Esto es lo que los antiguos llamaban Volver a la raíz y realizar el espíritu.

21 Febrero

zazen de 7 h.

Observad los pensamientos, no os apeguéis a ellos. Implicándoos en el proceso de los pensamientos, desaparecéis de vuestra propia presencia. Comprendedlo.

Volved sin cesar a vuestra postura. Estudiad vuestro cuerpo, corregiros, estirar vuestra columna vertebral hacia el cielo, relajar los hombros, respirar ampliamente, conscientemente. Cada punto de la postura se puede pasar bajo la mirada de vuestra observación.

He hablado en días anteriores de esta voz en nuestro espíritu, siempre en actividad. De la mañana a la noche, incluso durante zazen. Esta voz que sueña, que manda, que juzga, que hace proyectos, que reglamenta nuestra vida.

Esta voz es la expresión del ego y no es diferente de él. Reanimando sin cesar el pasado o imaginado guiones para el futuro, no le gusta nada el instante presente. Observadlo por vosotros mismos. Esta voz hace siempre proposiciones, incita a la acción, al rechazo o al apego y hace perder la atención en el instante presente, abandonar nuestra presencia consciente. Esta voz nos hace indiferentes a la realidad del presente, a la vida, proponiéndonos miles de ilusiones, haciéndonos creer que son la realidad.

De esta ilusión, nace la separación de nuestra verdadera naturaleza con la Realidad y la aparición del sufrimiento.

Un discípulo preguntó a Buda: Para todos aquellos que han venido a escucharos, por diferentes que sean, por favor, habladnos de la vía que habéis descubierto y que conocéis.

Buda respondió: Cuando cogéis las cosas, es a causa de una sed, de una apropiación, de una aprehensión, deberíais perder esto, y perderlo enteramente, por encima, por debajo, todo alrededor, y al interior. Qué importa lo que cogéis, desde el momento que cogéis estáis perdiendo vuestra libertad. Comprendedlo y no cojáis nada. Entonces cesareis de ser tal como os hace el apego, atado al poder de la muerte, de Mara.

Mara, la mente, el ego, nos hace vivir otra vida aparte de la nuestra. No agarréis los pensamientos. Estad simplemente atentos a lo que sucede. Observad sin juzgar, sin implicaros.

La atención, dice Buda, es el camino de la verdadera vida. Los atentos no mueren.

Desde el momento que agarráis, estáis perdiendo vuestra libertad.

No cojáis los pensamientos.

La fuerza del pensamiento es muy poderosa. Estamos sin cesar atrapados, desbordados, cautivos, prisioneros. Mediante la atención, la observación vigilante, precisa, podemos hacernos conscientes de la forma en que se produce el juego del pensamiento. En la presencia consciente la ilusión del yo se ilumina y puede ser vista y de forma natural, sobreviene la liberación.

zazen de 11:00 h.

No olvidéis balancearos de derecha a izquierda en oscilaciones cada vez más precisas, como la cruz de una balanza que se estabiliza. Este movimiento termina en la verticalidad. Ni a la derecha ni a la izquierda, ni adelante, ni atrás. En el medio. Sentidlo con toda vuestra atención. No es un movimiento gimnástico. Permaneced atentos a este movimiento.

Desde el momento que agarráis, estáis perdiendo vuestra libertad.

Es la mente la que agarra y construye de esta forma la ilusión del "yo" apropiándose de lo que no le pertenece.

Lo que no es vuestro, dice Buda, ponedlo de nuevo en su lugar. Esto os hará bien.

¿Cuales son las cosas que no os pertenecen?

Vuestro cuerpo transitorio, efímero no os pertenece. Ponedlo de nuevo en su lugar.

Vuestras sensaciones van y vienen, no os hagáis su propietarios, ponedlas de nuevo en su lugar.

La percepción y las cosa que percibís no hacen otra cosa que aparecer y desaparecer, dejadlas en su lugar.

El funcionamiento de vuestro cerebro, su manera de formar las ideas no os pertenece. Dejadlo hacer.

La conciencia es una condición general, no es vuestra, no os apropiéis de ella.

Soltad presa, ponedla de nuevo en su lugar, no apropiarse y no agarrar, esto obrará en vuestro bienestar y en vuestra libertad.

¿Entonces, donde está mi lugar?

Si no dejas el lugar donde estás, dice el Maestro Yoka Daishi en el "Shodoka", permaneces tranquilo. Si buscas agarrar, conocer, te darás cuenta que no puedes ni comprender, ni adquirir, ni rechazar.

Aquí y ahora es nuestro verdadero lugar, nuestra verdadera morada, sin pasado, sin futuro, en nuestra total presencia de nosotros mismos. Ya no hay categorías, no hay juicios, no hay ego, no hay agarre, no más sed. Esta presencia está vacía, inasible y sin embargo, en esencia, se trata de vosotros mismos.

Cuando no atrapáis ni tan siquiera los pensamientos que pasan, aparece la tranquilidad, la paz. Vigilancia extrema y conciencia de ser. No vale la pena ir a buscar mas lejos. Sólo el instante presente es nuestra verdadera morada. El Maestro Yakujo dice de este instante: Es un lugar sin morada.

Doshin le dice: Este instante presente es el lugar del despertar. No intentéis agarrar.

zazen de 16:30 h.

Estad atentos a lo que aparece y desaparece en la mente. Observad lo que ocurre en vuestro cuerpo, vuestra postura, a través de vuestra propia experiencia, a partir de vuestras propias reacciones, de vuestra propia respiración.

Por muy seductores que sean, no adoptéis los conceptos de otro. Experimentad por vosotros mismos.

Algunos han venido a verme para confiarme sus inquietudes:

¿Cómo hacer para acallar la mente, impedirle actuar, destruirla, y si la combato que va a ocurrir en le futuro?.

Yo, no he hablado de combatir la mente o el ego. No va a destruirse o suicidarse ella misma, pero esta claro que vuestra presencia atenta le molesta. Disociarse de la mente, es dejar de nutrirla con las ilusiones del pasado y los sueños del futuro. No nos disociamos de la mente combatiéndola sino observándola y aceptándola.

La mente tiene dos aspectos que no son disociables:

La mente Pragmática nos es indispensable para organizar la vida. Responde a las circunstancias del presente, a los imperativos y necesidades del cuerpo, comer, dormir, trabajar. Se implica en la manera de hacer las cosas: como cortar las verduras, como caminar, lavarse, comer. Como resolver los asuntos cotidianos. Esta presa en el presente y no se ocupa del porqué y de la finalidad de las acciones emprendidas por el cuerpo. Está aquí para que la vida se actualice. Esta mente pragmática no es el ego y no crea los sueños y las ilusiones.

Y por otra parte existe la mente pensante, "la mente-mono" que hace preguntas y proporciona al mismo tiempo las respuestas, que juzga, que evalúa, que mete la nariz en todas partes, que critica, que conoce el zen, que distingue y sabe lo que es bueno o malo y que, indefinidamente, construye la insatisfacción y el sufrimiento. Se la llama "Mara" en el lenguaje búdico. Mara construye la película del futuro a partir de los recuerdos del pasado. Mara no se preocupa de las consecuencias de sus actos. Quiere solamente disfrutar de la vida, de forma egoísta.

Cuando un pensamiento aparezca en vuestra mente, observad si se trata de Mara o de un pensamiento justo, desprovisto de avidez, de cólera e ignorancia. Observad sin juzgar. No agarréis. Ni a favor ni en contra.

Deberíais cesar de enredaros con vuestro "yo", dice Buda.

El apego a los apetitos (de la mente) ya sea para limitarlos o para darles libre curso, puede llevar a la esclavitud pero no hay ningún mal en satisfacer las necesidades de la vida cotidiana.

Así pues no combatáis el pensamiento con el pensamiento No hay nada en que tomar partido, dice el Maestro Sosan.

Que vuestra meditación sea como el agua, dice Buda. Entonces los pensamientos, las emociones, los miedos que os poseen los veréis partir al hilo de una corriente, de la misma forma que nos lavamos los fluidos corporales, el sudor, la saliva, la sangre, el pus sin que el agua sea enturbiada o cause repugnancia. Si lo aceptáis todo, esta meditación os proporcionará la paz.

22 Febrero

zazen de 7 h.

Desde el momento que agarráis, dice Buda, estáis perdiendo vuestra libertad.

¿Qué es agarrar o soltar? No siempre somos capaces de tomar conciencia de la actividad de los pensamientos, de la mente. La mente no es solamente los pensamientos, son también las sensaciones las emociones, las imágenes que aparecen en el cuerpo y en el espíritu.

Las emociones son la reacción del cuerpo en la mente. Por ejemplo: yo pienso en mi anciana madre, la veo en su cama, cansada, vieja. Mi corazón se aprieta. Bate de forma diferente. Es de esta forma que yo abandono mi propia presencia en el dojo para ir a visitar mi madre con la imaginación. Un viaje que no existe.

Buda explica muy bien el mecanismo del agarre, del apego.

El apego nace y se produce a partir de las sensaciones y las emociones (me gusta no me gusta), sensaciones del propio cuerpo (caliente, frió, mojado...) o provocados por la mente como el miedo, la pena o la tristeza, la alegría...

Las sensaciones las emociones son producidas, condicionadas por el contacto; el contacto de los sentidos con los objetos de los sentidos. Si oigo al gallo cantar a lo lejos y la mente "contacta" con el sonido, entonces, empieza a imaginar y al mismo tiempo aparecen las palabras. Y, pienso en las gallinas, a continuación pienso en los huevos y a continuación en la tortilla de tocino con perejil y pienso en mi estómago.... tengo hambre. La atención se implica en un proceso de pensamiento que me hace estar ausente, alejado de mi propia presencia. Comprended como este mecanismo funciona en vuestra mente. Será de una gran ayuda para vosotros. No se trata de reprimir este mecanismo sino de observarlo, simplemente.

Buda aconseja: desde el momento que el monje percibe, por medio de sus sentidos, una forma, un sonido, un gusto, etc., no toma, de ellos, ni las apariencias generales ni los detalles.

Esto quiere decir que no se implica en el objeto, no se compromete y no mantiene el contacto.

Controla de esta manera sus seis órganos, y provisto de esta noble maestría, experimenta interiormente la felicidad que no tiene ninguna mancha.

Yendo y viniendo, mirando delante de él o a su alrededor, llevando el bol y el kesa, comiendo, bebiendo, saboreado, defecando, orinando, sentándose, durmiendo, despertándose, hablando, callándose, actúa con atención y comprensión.

Permaneciendo atento con respecto al cuerpo, permanece en posesión de un pensamiento sin limite. Cuando siente cualquier sensación, cuando percibe cualquier objeto de los sentidos, no se alegra. No acoge esta sensación, no permanece apegándose a ella. Y entonces cesa el apego y lo que concierne a esta sensación o a esta percepción.

Debéis estudiar esta enseñanza de Buda por vosotros mismos perseverando en la observación de vuestra mente.

A propósito de la observación, Buda dice todavía: Este espíritu que observa, que percibe ya es luminoso. Brilla con esplendor pero lo coloreáis de todos vuestros apegos.

No es fácil comprenderlo y muchos lo dejan de lado. No cultivan su espíritu que percibe y observa. Este espíritu es luminoso, radiante, esplendoroso y fundamentalmente libre.

Libre de todos los apegos que aparecen y desaparecen. Debéis comprender esto y cultivar el espíritu que percibe.

El espíritu que percibe no analiza, ni juzga. Simplemente, observa atentamente. De esta forma, la conciencia se gira naturalmente hacia el interior y cesa de estar fascinado por los mil reflejos del mundo.

Es de esta forma que se accede a nuestra propia presencia.

23 Febrero

zazen de 7:00 h.

No dejéis que el mentón caiga hacia delante. Es un signo de actividad mental. Mantened la espalda recta y estirada. Escuchad el silencio, es un camino de acceso rápido a vuestra propia naturaleza, cualesquiera que sean las circunstancias.

Si buscáis la verdad, dice Buda, deberías explorar las cosas de manera que vuestra conciencia no fuera distraída mientras observáis, distraída por lo que observáis. Descubrid lo que aparece. Ya que, para aquel que no es influenciado, habrá trascendencia del nacimiento, de la muerte y del tiempo.

El ego, la mente no puede mantener el control sin el tiempo, es decir sin el pasado o el futuro. Para asegurar su posición dominante, la mente pretende disimular continuamente el instante presente detrás de las reminiscencias del pasado y los guiones del futuro. Observad como funciona.

La mente trata siempre de negar el instante presente y es de esta forma como nuestra verdadera naturaleza se eclipsa. Solamente eclipsada, ya que siempre está presente, sea cual sea el espesor de la capa de nubes. Es cuando volvemos a nuestra postura, a nuestra respiración que el sol brilla. Todo brilla y predica el Dharma, "Mokushoka" del Maestro Wanshi.

Sin embargo, no rechacéis la mente. Es muy útil. Es también gracias a ella que podemos refinar nuestra calidad de atención. No la combatáis, no tratéis de eliminarla.

Cada vez que podáis volved al instante presente, haced de él vuestro lugar de residencia principal. No os ocupéis del pasado o del futuro mientras no sea necesario para asegurar vuestra vida de todos los días. No os opongáis a Mara, también es la vida.

Se podría hablar mucho tiempo del ego o de la mente pero las palabras no son más que palabras. Es preciso verificar con nuestra propia experiencia. Nacemos a partir de causas y condiciones y cuando creamos acciones, "karma", esto se convierte en las causas y condiciones del futuro.

Observando atentamente el mecanismo de nuestras reacciones, la causa de nuestras acciones, podemos comprender como se realiza el condicionamiento del ser en el "yo" ilusorio. Cuando la ilusión es vista como ilusión y percibida como vacía, se desvanece y cesa de interesaros. En este momento, aparece lo Real, es decir nosotros mismos, Buda, sin esfuerzo.

Subhuti preguntó a Buda: ¿Cómo puede el practicante, para ayudar a despertar a todos los seres, alcanzar él mismo el despertar y la sabiduría perfecta y completa? (Maka Hannya).

Es una pregunta que muchos se hacen "¿Cómo ayudar?, ¿Cómo despertarse uno mismo?".

Buda respondió: Este despertar, a lo más sutil, se produce cuando hay presencia atenta de instante en instante.

Por la presencia atenta se produce una armonía con las vías por las cuales las cosas se manifiestan, por ejemplo la forma y la conciencia. Es de esta manera como el practicante se despierta a la gran sabiduría liberándose serenamente de las obsesiones arbitrarias, como poner nombre a todas las cosas, los sentimientos, las emociones ligadas a los apegos y liberándose de los miedos y del temor de la muerte con todo el desespero que le acompaña.

El instante presente está mas allá del nacimiento y de la muerte, mas allá del sufrimiento, está vacío, no se puede coger y no es diferente de nuestra verdadera naturaleza.

zazen 10:30 h.

El kyosaku aleja "sanran" y "kontin", dispersa y/o devuelve a su centro la energía en el cuerpo. El kyosaku recoloca el espíritu en el instante presente. Es una gran ayuda en la práctica: No tengáis miedo de recibirlo es el último de la sesshin.

El ego por su naturaleza ilusoria y fantasmagórica se siente siempre vulnerable o amenazado. Vive en un estado constante de miedo y de necesidad, busca, sin cesar, apoyarse en alguna cosa y reforzar el sentido ilusorio que tiene de sí mismo, del "yo".

El ego se arropa mucho en el dolor y en el sufrimiento. El ego o la mente son indisociables entre sí e indisociables del pasado y el futuro.

Buda dice: No dejéis que la conciencia se detenga en la "puesta en escena" de la existencia de las cosas que van y vienen ya que aquí no hay ni reposo ni alivio.

Comprended que otorgando a los objetos del mundo la cualidad de realidad total os atáis, de esta forma, al mundo. Esta comprensión os descarga de vuestra dependencia de los objetos y pone fin a vuestra sed y a vuestro deseo de un devenir constante. De esta forma podéis soltar presa y en su lugar podéis ocuparos de las cosas tal como son.

Immo: tal cual, la realidad tal cual es. Término al cual el maestro Dogen dedica un capítulo del Shobogenzo.

El instante presente es como es. Id en el mismo sentido.

Buda dice: Vivid en el presente pero no cerréis la mano sobre él y podréis ir en paz de un sitio a otro.

Vuestro zazen pone fin a la ilusión del tiempo, durante zazen la memoria, los recuerdos, los remordimientos, los arrepentimientos no sirven de nada. Los planes, los guiones, las previsiones no sirven de nada.

Durante zazen se puede comprender que pasado y futuro son, los dos, ilusiones. El estado presente es infinitamente precioso. No lo perdáis pensando en miles de cosas fútiles. El instante presente es lo único que es, lo único que existe. Nuestra vida se desarrolla en el seno del presente. La vida, zazen, es solamente aquí y ahora en nuestra postura. Jamás ha habido un momento en nuestra vida fuera del ahora y jamás lo habrá.

En la adhesión total de nuestro ser al instante presente la mente es sobrepasada y el ego olvidado, abandonado. Es el samadhi. Este instante presente es: la gran puerta de acceso al reino "atemporal y sin forma" de Buda, de vuestra propia naturaleza.

El Maestro Yoka dice: Durante un solo instante, ochenta mil puertas son creadas.

Ochenta mil puertas para penetrar en el país de Buda. Es como decir, que son numerosas, tan numerosas como los instantes de nuestra vida.

Durante un solo instante, el tiempo eterno ha concluido. (Shodoka: El inmediato satori).

El Maestro Deshimaru dice, comentando este versículo del Shodoka: Si no se vive el instante presente, no existe eternidad.

Vuestro zazen de esta mañana continua eternamente.

Tornar a la pàgina anterior